AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

El beisbol es un mundo en sí mismo que junta historias, mitos y leyendas. Es un constructor de sueños, un campo de concentración indoloro, el universo de felicidad obligatoria, donde la vida no está escrita y siempre tiene senderos para recorrer. Es inagotable. En su pasado hay personajes novelescos que son traídos a escena por la memoria y por la imaginación que busca su propia alma.

Como Robert Allen Zimmerman (1941) que ganó el Nobel de literatura en 2016 «por crear nuevas formas poéticas de expresión dentro de la gran tradición de música estadounidense». Conocido mundialmente como Bob Dylan, este fenómeno publicó en 1963 su álbum inolvidable «Blown in the win» (La respuesta está en el viento) y cómo muchos, es un fiel seguidor del beisbol. Hombre de los Yankees y admirador del formidable lanzador Jim «Catfish» Hunter (1946-1999).

Bagre Hunter fue un pitcher maravilla. Salió del mítico Oakland de Bando, Campaneris, Vida Blue, Jackson, Green, Fingers y tantos más para ser el primer gran agente libre en acción por más de tres millones de dólares, zafándose del tiránico magnate de Atleticos Charlie Finley. De 1971 al 75, Hunter ganó 20 ó más en cada una para terminar con 63. Se fue del beisbol muy joven por ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) la misma que se llevó a Lou Gehrig (1903-1941) otro as de NYY. Bagre estuvo en cinco Series Mundiales y fue al Salón de la Fama en 1987. Su salud empeoró por diabetes y murió con solo 53 años encima. Inspirado en su grandeza, Dylan dio vuelo a su genio, con «Catfish» que usted puede ver y oir en Youtube. Resume pasión y amor por el beisbol.

Nobody can throw the ball Catfish can (Nadie puede lanzar la pelota como lo hace el Bagre)    

Ever Billy Martin grins (incluso Billy Martin sonríe)                    

Every season twenty wins (cada temporada veinte victorias)      

When the fish is in the game (cuando el pez está en el juego)      

Gonna make the Hall of Fame (voy a hacer el Salón de la Fama)      

Catfish million dollar man (Bagre, hombre de un millón de dólares)        

Nobody can throw the ball like Catfish can (nadie puede lanzar la pelota como lo hace el Bagre)

¿Cómo es que un astro se puede ir así en plenitud de este juego y retirarse para esperar la muerte? Nadie puede imaginarse a un héroe mítico del beisbol sin poderse mover para lo mínimo y con diabetes minándolo, luego que fue un ídolo. Tal vez pueda ser que la nostalgia aparece porque uno quisiera vivir aquello que en la vida no podemos vivir y que no todo fuera un ejercicio de la memoria, sino algo bien real. Solo gente como Bob Dylan tienen las respuestas.

Hoy en día, uno descubre que el beisbol es como la obra del poeta que siempre resucita, porque de alguna forma es como pedazos de una historia de delirio, todo es cosa de juntar memoria e imaginación y aparecen  Mickey Mantle, Sandy Koufax, Willie Mays, Roger Maris, Ron Cey, Steve Garvey, Steve Carlton, Tom Seaver y entre ellos, vivos y muertos, uno juega con sus recuerdos, como barajas ilustradas de la niñez. Tal vez, los que se fueron, en su balance de agonía, llegaron a pensar que no pueden morir en silencio. Son almas que vuelan y su respuesta está en el viento.

Correo electrónico: arcadiotm@hotmail.com