Ney Blanco de Oliveira en la Corte del Rey

Charlas con Héctor Huerta

Capítulo III: El regalo al hijo del Rey

HÉCTOR.- ¿Cómo está eso de que el hijo del Rey quería ver al Rey del Fútbol?

NEY.- Es una anécdota muy útil, que nos sirve para recordar lo desconcertantes y exhaustivas que eran las giras del Santos. Recuerden que en 45 días jugábamos un total de 18 partidos, a un promedio de uno cada tercer día. Es como si habláramos de la mitad del torneo mexicano1, que se juega en cinco meses y nosotros lo hacíamos en 45 días.

Una mañana estábamos en Madrid, España, ya listos para regresar porque el avión de la compañía Varig que salió de Beirut venía retrasado. En el período de espera, estando en el lobby del hotel, tomando un café tras otro, llegó nuestro promotor Casildo Osés, quien llamó a una de las habitaciones a los directivos del Santos para una junta. Los jugadores no le prestamos importancia a la reunión. Pero cuando fuimos llamados de emergencia se nos informó que la gira todavía no terminaba: un compromiso intempestivo, fuera del itinerario, nos haría quedar otros cuatro días.

Después de 45 días de ajetreo, como decía Coutinho, la mitad del plantel “ya no tenía baterías” para seguir jugando.

Fuimos informados que deberíamos salir de Madrid, vía Tanger, con destino a Casablanca, Marruecos, para enfrentarnos en otro partido amistoso al Español de Barcelona. Los marroquíes no tenían fútbol profesional por lo que tuvieron que contratar de emergencia al tradicional equipo catalán, al que ganamos 3-1. Por cierto, en ese partido jugó como portero de los españoles el hijo de Ricardo el “Divino” Zamora.

HÉCTOR.- ¿Y “Pelé”?

NEY.- “Pelé” era, sin querer, el culpable del cambio de ruta. El hijo del Rey Hassan de Marruecos cumplía años y uno de los regalos que pidió a su padre fue la presencia del Rey del Fútbol.

Yo le dije a mi hermano Mauro Ramos; “Este Príncipe no sabe siquiera lo que está haciendo con la Corte del Rey”.

Las puertas del estadio quedaron abiertas a todos los espectadores; no se cobró por el partido ya que el Rey Hassan quería que los súbditos estuvieran acompañando a su hijo.

El partido tuvo la formalidad de un gran evento, pues incluso fueron izadas las banderas de Marruecos, España y Brasil; el Príncipe, feliz de tener al Rey del Fútbol en su reino, besó la mejilla de todos los jugadores.

HÉCTOR.- ¿Por qué aceptó el Santos un partido más, después de una gira tan extensa?

NEY.- Nos sirve el ejemplo anterior: un rey se debe a sus súbditos. En ese momento “Pelé” personificaba la figura del Rey universal del fútbol. Por eso explicaba en los principios de esta conversación que después del fenómeno “Pelé”, la vida del Santos se había transformado. Eran otras las dimensiones y las responsabilidades.

Quizá si en ese momento los jugadores no hubiésemos estado tan predispuestos al retorno, hubiéramos entendido la importancia de un partido extra, pedido por un Rey. El estado anímico no era el ideal porque todos queríamos regresar a casa.

Tambien fue la habilidad del promotor Casildo Osés (personaje importante para la proyección internacional del Santos) la que logró convencer a los dirigentes. El Santos cobraba por cada partido 25,000 dólares. En esta ocasión cobró el doble: 50,000 dólares. También a los jugadores nos duplicaron la “prima”.

Al llegar a Casablanca, “Pelé” fue objeto de una recepción especial en el Palacio del Rey, donde le dieron múltiples regalos. Las paradojas de la vida: aquel que dormía debajo de las tribunas, por fin estaba en un palacio de verdad…

(Mañana: el mundo, su reino; la ciudad de Santos, su comarca y el estadio “Urbano Caldeira”, su castillo).
__________________________________

1. Al momento de la entrevista (1987), se jugaban en México torneos largos que duraban de 10 a 11 meses: los torneos cortos se instauraron hasta 1996.

Twitter: @emaciasm