Por: Rubén Romero

Articulista invitado

El senegalés Lamine Diack, de 87 años y quien fue presidente de la IAAF de 1999 a 2015, fue condenado a 4 años de prisión en el Tribunal Correccional de París por ocultar el dopaje de algunos atletas rusos a cambio de dinero.

Se le acusó de recibir millones de euros por ocultar algunos resultados de dopajes positivos y desviar fondos de la IAAF por cantidades millonarias.

Además fueron condenados a prisión y a pagar multas económicas, su hijo Papa Diack, el médico Gabriel Dollé, titular de la lucha contra el dopaje de la IAAF, y Habib Cissé, abogado de Diack.

El ex directivo y su hijo fueron sentenciados a prisión por adueñarse de sumas importantes de algunos patrocinadores de la IAAF por lo que deberán pagar multas por 6 millones de dólares. El senegalés ha estado en arresto domiciliario desde 2015.

El británico Sebastian Coe fue electo presidente de la IAAF en agosto de 2015 para tomar el lugar de Diack, pero su gestión no se ha visto libre de críticas.

Michael Johnson, el legendario velocista estadounidense, criticó duramente a Coe, por justificar la celebración el Mundial en Doha 2019, cuya sede fue otorgada a Qatar por Diack en circunstancias oscuras, poniendo en riesgo la integridad física de los atletas.

Coe anunció el cambio de nombre y de imagen de la IAAF a fines de 2019, como señalando una nueva era para la institución y para distanciarse de Diack. A partir de entonces, el nombre de la IAAF es Word Athletics y la imagen gráfica de la IAAF cambió.

Pero lo que no ha cambiado es su estructura y su peligrosa y absoluta autonomía que mantuvo en poder a Diack durante 16 años.

Años atrás, el Gobierno de Algeria quiso intervenir en las decisiones de su federación atlética nacional, pero de inmediato fue desconocida por la IAAF. El Gobierno dio marcha atrás.

Si el Gobierno de México quisiera intervenir en las decisiones de la FMAA se expondría a que el atletismo nacional quedara fuera de todo tipo de competencias amparadas por la WA, entre ellos los Juegos Olímpicos.

Así de absoluta es la autonomía de la WA, que, como sería de esperar, permea “hacia abajo” al manejo de las federaciones atléticas de muchos países y llega hasta el nivel de las asociaciones atléticas estatales.

Recuerda que correr es salud y algo más… mejor calidad de vida.

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