AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Más allá del espacio y el tiempo, son la memoria y su relato, los que van dando cuenta de los hechos, así que releer a Albert Camus (1913-1960) es como viajar en el mundo de su imaginación sin salir de casa, es como revelar visiones en el cuarto oscuro de los pensamientos ajenos y aunque ahora hay más escritores que lectores, se descubre que estrés y ansiedad, te motivan.

Aunque los filósofos ejemplares pertenecen al mundo de los muertos, ellos con su palabra eterna suelen pasar como fantasmas nostálgicos en nuestra propia existencia y sacuden la pasión de quien tenga un poco de sensibilidad. Camus, nació en la Argelia francesa y se encumbró en la literatura de toda Europa, por ello fue Premio Nobel en 1957. Murió en accidente de automóvil.

Adoraba el futbol. De niño solía jugarlo, solo que de arquero, para no gastar sus zapatos corriendo y pateando, porque le vigilaban la abuela y la pobreza. En plenitud se asomó a la fama con este pensamiento: “Aprendí que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser lo que se dice derecha”.

Cada generación se cree destinada a rehacer su mundo; como la actual con su tecnología como arma principal, aunque en su choque con los sobrevivientes de lo natural, ambos bandos llegan a creer que siempre tuvieron la sensación de que su mundo era fingido y que habitan en ciudades de sueño y pesadilla, por lo que cada vez hay menos espacio para poetas, románticos y soñadores.

Inmersos en el futbol, afición del gran Camus, uno mira que al menos en nuestro ambiente, la fantasía arraiga en su territorio porque la mentira es su pecado original y de ello se desprende esta confusión actual, así que vuelta con el mago de la palabra A.C. “Cualquier hombre a la vuelta de la esquina puede experimentar la sensación del absurdo, porque todo es absurdo”. Esta tesis se apega perfectamente al panorama actual, como realidad caótica y sin orden. Ejemplo, el domingo nadie llamó a los sufridos rojiblancos de occidente “Rebaño sagrado”.

Ya solo lo hace Bermúdez, aunque de ello no tienen nada porque fueron en el TSM como piezas del Central Market de Los Ángeles, que tiene frutas relucientes pero sin olor y sin sabor, con un DT debilucho y melancólico. Con jugadores que no generan futbol, sino solamente muchas dudas.

Santos tiene tres puntos como tesoro, porque le esperan dos duelos que darán a conocer su real valor, en las canchas de Rayados y Águilas. La buena noticia es que el “estrella en formación” Torres, ya no hizo autogol, ni lesionó compañeros, ni cometió penales, solo se hizo expulsar. Lo mejor es el progreso del muchachito Acevedo al que algunos intentan llevar al cielo, cuando debemos esperar, porque esos mismos que ahora lo festejan pueden luego, tenerlo en la mira.

Alejandro Tovar arcadiotm@hotmail.com