El arranque del torneo ha sido difícil para Santos Laguna y, por supuesto, para Guillermo Almada. Cinco puntos en cinco fechas ( 1JG, 2JE y 2JP), 7 goles y favor y 10 en contra arrojan la cosecha albiverde que es, hasta el momento, pobre en relación a la campaña anterior, principalmente por la alta expectativa generada por los buenos resultados del semestre pasado.

Lo hecho está hecho y nadie puede cambiarlo, lo qué se debe cambiar es, principalmente la parsimonia con que juega un equipo que está lejos del tan mentado ADN que se supone vive adherido de la piel guerrera. Eso es lo que preocupa porque hasta el momento no se han visto a esos Guerreros  que juegan a ser protagonistas, a buscar la pelota y a morder al rival en cada metro cuadrado de la cancha, eso, mis amigos, no lo he visto al día de hoy.

Por si fuera poco, se viene una serie de partidos ante los equipos regios que definirán el rumbo tanto en Liga MX como en la Copa MX; para la ronda de cuartos copera está la serie ante Rayados y todos sabemos lo que significa para el  santista, máxime cuando aún se guarda en el corazón albiverde la eliminación de la liguilla pasada. Esto lo sabe Almada y si bien no es una revancha, si es al menos la oportunidad de darle una alegría a sus seguidores.

Para el domingo vienen al Corona Ricardo Ferreti y sus Tigres, y, al igual que con la Pandilla, está prohibido perder. En caso de sufrir su primera derrota como local y quedar eliminado en Copa, Guillermo Almada podría comenzar a preocuparse por su futuro inmediato ya que nada le duele más al aficionado lagunero que perder ante estos dos, esto sin contar que se pondría en riesgo una probable liguilla.

Pero me gusta pensar en positivo y prefiero ver que Santos y su entrenador tienen ante sí  una “ola perfecta”, el sueño de todo surfer que, subido en su tabla, espera poder montar una ola gigantesca y salir de pie. Si, estos enfrentamientos son quizás los más duros que podía tener y muy probablemente llegan en el peor momento; con un Santos que nada a la deriva en un mar de dudas.  Es tiempo de levantar la vista al horizonte, fajarse bien y enfrentar la corriente antes de que las olas se conviertan en un tsunami que arrastre con todo lo que se construyó el semestre pasado. Es ante el mar picado que se forjan los verdaderos hombres, o en este caso, los grandes futbolistas. No tengo dudas de la capacidad del entrenador ni de la calidad de sus elementos pero el mar viene atribulado.

Estos tres partidos representan pues una inmejorable oportunidad para sacar la cabeza del agua y respirar, de calmar la marea y volver a dónde Santos tiene que estar. Esta enorme ola regia es calma o tempestad, es crisis o éxito. ¿Podrá Almada atravesarla montado en su tabla? ojalá.

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