Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

San Luis Potosí es uno de los estados más taurinos de nuestro país, cuna de grandes toreros y extensas áreas donde se gesta con tranquilidad y pasión la bravura del toro de lidia.

Su plaza de toros es una joya, con un patio precioso, amplio y de buen gusto. Frente a la plaza se encuentra el Centro Taurino Potosino, que alberga uno de los museos con más arte y solera del planeta de los toros.

La plaza de toros El Paseo, enclavada en la capital potosina, aloja sus festejos con la exacta combinación de seriedad y taurinismo, con el ambiente feriante que en agosto invade la ciudad.

Clima caluroso; la plaza, por estar techada con una bien estructurada y diseñada lona, aumenta en un par de grados la temperatura y genera cálida acústica para escuchar las notas musicales y los “olés” que brotan del toreo en el ruedo.

Por razones de trabajo, el viernes visité San Luis Potosí, el motivo, la inauguración de una impresionante planta de manufactura y producción de una de las marcas icónicas del ciclismo en México: Grupo Mercurio, orgullo potosino y mexicano. No está usted para saberlo ni yo para contarle, pero mi otra pasión además de la tauromaquia, es el ciclismo, y edito una revista del tema hace ya más de ocho años, esa fue la razón del viaje.

Por suerte ese mismo día estaba programada una sensacional corrida de toros en la plaza de toros El Paseo: Octavio García El Payo, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti, ante toros del hierro queretano de Xajay.

Lleno total en sol, y más de tres cuartos en sombra. Gran ambiente y la disposición absoluta del tendido para disfrutar lo que en el ruedo aconteciera. Mi primera reflexión al ver la entrada, es que debemos como afición valorar la capacidad de los nuestros; una gran entrada y un espectáculo de primera. Si bien las Figuras extranjeras son un lujo, sobran dedos de la mano para contar las que al estar anunciadas son rentables para las empresas, en cambio, “El Payo”, Juan Pablo Sánchez y Silveti, dieron una gran noche ante un encierro de Xajay, que además de bien presentado tuvo condiciones para que los toreros se expresaran.

El primero de la tarde fue un gran toro, el mejor de la noche, “Trovador” de nombre, cárdeno precioso con un par de pitones de respeto, excelentes hechuras, proporción y seriedad, en resumen: trapío.

Pese a abrir plaza, El Payo conectó de inmediato al instrumentar soberbias verónicas y dos pinturas de remate en sendas medias verónicas. El toro, tras un gran puyazo de Omar Morales, quedó con ritmo para embestir, lo hizo siempre muy humillado y con recorrido, condiciones que se hicieron aún más visibles por el elevado nivel de tauromaquia que el torero queretano tiene con sus más de 10 años de alternativa. Sale El Payo al ruedo en búsqueda de la completa conjunción con la embestida del toro, no desvía la acometida al torear, sino que engancha al toro con mucha suavidad para integrar los movimientos de su cintura a la velocidad con la que embiste el astado, para lograr esto se necesita una colocación perfecta, girar en la cara entre pase y pase para quedar en el sitio justo para que el toro tenga la muleta en la cara y embista tras ella. Toreó caro al primero, fallas con la espada y sólo el recuerdo de una gran faena. Su segundo, que fue sustituido por despitorrarse el titular, fue un toro altón al que le faltó remate pero no kilos, con él El Payo anduvo inspirado y le cortó una oreja que para muchos tenían que ser dos. La actuación del queretano espoleó a sus alternantes, Juan Pablo Sánchez no tuvo opción alguna con sus toros, sin embargo estuvo valiente y entregado, y como un cañón con la espada.

Diego Silveti le cortó una oreja al sexto, otro dije de toro; bien por Xajay al enviar un encierro bien presentado y de buenas hechuras. Faena de corte feriante con momentos de profundidad. Estoconazo y triunfo.

Al salir y caminar al hotel, mi mente no dejaba de pensar acerca de lo importante que sería apostar en serio por los nuestros. La noche de El Paseo, del viernes, no se me olvidará por las emociones vividas, a fin de cuentas de eso trata el toreo, de emocionarse.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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