Por: Fernando Benito

Articulista invitado

El mariscal de campo veterano Philip Rivers tiene ante sí tal vez la última oportunidad de llegar al partido grande de la NFL.

Con 15 años de carrera en la Liga, 13 de ellos como titular indiscutible de los Chargers, al quarterback egresado de la Universidad de Carolina del Norte se le agotan las oportunidades, por lo que está consciente de que ahora que está a sólo dos triunfos de ir al Super Bowl, no debe desaprovechar la opción de hacerlo y menos cuando tiene como respaldo a un equipo que cuenta con mucho talento prácticamente en todas las posiciones.

Como aficionado vitalicio de los Cargadores (primero de San Diego y luego de Los Ángeles), he visto a Rivers ser un auténtico líder en el terreno de juego, con una fuerte personalidad y evidentemente emocional cuando se trata de sentir los momentos de los partidos.

Algunos expertos le han criticado el hecho de que en las situaciones de mayor valor ha fallado, sin embargo yo que he seguido su trayectoria profesional puedo decir en su descargo, que sus cualidades no han sido debidamente explotadas por los entrenadores en jefe que lo han tenido bajo su mando.

Primero fue Marty Schottenheimer, quién lo dirigió solo un año y posteriormente jugó para Norv Turner Mike McCoy, sin que ninguno de ellos sacara provecho de su máximo potencial, limitándolo generalmente con sistemas ofensivos en los que no podía lucir.

Actualmente con el head coach Anthony Lynn“Felipe Ríos” parece sentirse a gusto y aunque el ataque para nada está basado en el juego aéreo ya que los Chargers cuentan con una respetable propuesta terrestre, sí es notorio que tiene mayor libertad para opinar sobre las jugadas que se van a ejecutar.

Las mejores ocasiones que tuvo en su momento Rivers para llegar al Super Tazón, se presentaron en las temporadas del 2006, 2007 y 2009. En la primera de esas campañas, una actuación colectiva terrible llevó al entonces equipo de San Diego a perder en la ronda divisional en casa ante los Patriotas, a pesar de haber llegado a esos playoffs como el sembrado número 1 de la Conferencia, luego el siguiente año los Cargadores volvieron a caer ante los Pats ahora en el juego de Campeonato de la AFC, pero ahí se recuerda la exhibición heroica de Philip, quién jugó con una rodilla destrozada y en la última de esas temporadas se dio una derrota dolorosa e inesperada ante los Jets de Nueva York también en los duelos divisionales, cuando los californianos eran amplios favoritos para ganar.

De cada una de esas decepciones, el veterano mariscal de campo debe haber aprendido lo suficiente para saber que la NFL le ha dado gracias a su perseverancia, una nueva oportunidad para callar a sus detractores y quitarse de una vez por todas esa etiqueta de quarterback perdedor.

El reto no obstante se visualiza imponente para él y Los Ángeles Chargers, ya que en el camino están una nueva visita a Foxboro para medirse a los Patriots de Tom Brady, y probablemente una más al Arrowhead Stadium para enfrentar a los Kansas City Chiefs, del pasador sensación Patrick Mahomes.

¿Podrá pues Philip Rivers en lo que resta de los playoffs hacer lo necesario para guiar a sus queridos Cargadores al Super Bowl?… En lo más profundo de nuestra alma, deseamos que sí.

Correo electrónico: ferben@gremradio.com.mx

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