Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

A cinco años de su penúltima aparición como matador de toros en Las Ventas de Madrid, el torero tlaxcalteca Sergio Flores hizo, el pasado domingo 13, el paseíllo en la Feria de San Isidro, denominada este año como “El Mundial del Toreo”.

Mucho ha pasado en la vida personal y profesional de Sergio Flores en estos últimos cinco años, principalmente su consolidación como uno de los toreros jóvenes mexicanos de mayor capacidad taurina y de triunfo —que no siempre van de la mano—.

Europa no le es ajena, de hecho sus inicios y su formación taurina se desarrollaron allá, en España, incluso tomó la alternativa en Bayona, Francia, en el 2012, con un verdadero cartelazo: El Juli y Miguel Ángel Perera, padrino y testigo, respectivamente. Confirmó en Madrid al año siguiente, volvió en octubre de ese mismo año, y hasta el domingo pasado no se le había dado la soñada oportunidad de regresar al coso venteño.

Una de las grandes cualidades de Sergio Flores es su incansable sed de triunfo, por la vía de la verdad, de entregarse tarde a tarde y toro a toro en cualquier plaza; su lema publicitario #sintregua es contundente y lo respalda con hechos.

Como “no hay plazo que no se cumpla”, llegó el día; acartelado con Alberto Aguilar y Francisco José Espada, ante seis imponentes toros del hierro de Baltasar Ibán, Sergio ha tenido una muy buena tarde de toros. El encierro tuvo, como es habitual, una seriedad impresionante en su volumen, pero sin llegar al exceso descomunal del toro que a veces vemos lidiarse en Madrid, fuera de toda proporción corporal de su raza, que si bien es imponente a la vista, luego suele resultar vacío de contenido.

“Gallito” se llamó su primer astado, un castaño que tuvo condiciones para embestir, tuvo movilidad, y aunque desclasado, la fijeza en los engaños permitió a Flores someterlo, torearlo bien, de verdad, con pases de mucha pureza, citando, mandando y templando, pese al viento que le molestó durante toda la faena.

El viento en el toreo, es el peor factor climático que puede aparecer en un ruedo, evita que los toreros logren tener absoluto control de sus avíos (capote y muleta), lo que aumenta la ya de por sí complejidad de someter y poderle a un toro, con el objetivo de crear arte y generar emoción en los tendidos.

Sergio anduvo seguro de sí mismo, con la sapiencia de quien sabe el momento por el que atraviesa. Los aficionados hispanos que siguen las temporadas en Europa y América, sin duda sabían quién es Sergio Flores; el público en general, que hizo una buena entrada en Las Ventas, se llevó una magnifica impresión con la tauromaquia del tlaxcalteca.

Flores no sólo estuvo poderoso y acertado en sus procedimientos, sino que se mostró relajado y sintiendo mucho todo lo que hizo en el ruedo.

La faena a su primero tuvo pausas obligadas por el viento, que impidieron el ritmo ideal entre tanda y tanda para que la gente no se enfriara, sin embargo el reconocimiento, sobre todo del sector que en algunas tardes se torna intransigente ante las condiciones, el 7, fue total. La verdad con la que Sergio hizo las cosas, no hay manera de rebatirla. Montó la espada y dejó una entera contraria que le valió una torera y justa salida al tercio del ruedo de Las Ventas de Madrid.

Su segundo toro (foto) pocas opciones dio. Un toro malhecho, más alto de los cuartos traseros, y que por sus hechuras pocas posibilidades ofrecía; pero en esto de la bravura y el toro, nunca se sabe. Sergio estuvo otra vez bien de verdad, serio, entregado y sin escatimar esfuerzo torero.

Ha sido un buen regreso, aprobado sin duda por la exigente plaza de Madrid, que tiene su idiosincrasia y a la que no es fácil poner de acuerdo.

Este fin de semana actuará en Francia, afición que estoy seguro valorará su tauromaquia. Espero que pueda Sergio desarrollarse en ambos continentes y coseche lo que lleva años sembrando con verdad, entrega y pasión, pagando su tributo de sangre en busca de la gloria.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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