Rafa Márquez es ya un jugador encarrilado hacia la perduración, y más lo será, aunque ya no lo necesite, si participa en una quinta copa del mundo. Su trayectoria en el futbol es sin duda una de las más destacadas y creo que como futbolista mexicano sólo está debajo de Hugo Sánchez, aunque en esta caso la comparación es harto odiosa pues las posiciones de uno y otro hacen imposible barajar ese tipo de escrutinios. Así como Hugo es el delantero más contundente que ha dado nuestro país, Rafa es el defensa más seguro y, acaso, el líder que menor discusión ha provocado desde que porta brazaletes de capitán con nuestro seleccionado.

Su carrera, lo sabemos, tiene un hito que se llama Barcelona, equipo en el que consiguió la titularidad y en el que fue base de muchos logros conseguidos durante siete años. Sus otros clubes, en orden de importancia, son el Mónaco de la liga francesa, Atlas y León, de la mexicana, Nueva York de la MLS, y el modesto Hellas Verona de la Serie A italiana. Seis equipos solamente, además de la selección tricolor, para edificar una carrera que en 21 años se ganó el respeto de la prensa local y foránea.

El zamorano fue siempre el mismo jugador que triunfó en España. Alto, recio y técnico a un tiempo, pasador seguro y buen cabeceador, sumaba un liderazgo que hacía casi imposible disputarle la titularidad. Una imagen que, creo, todos tenemos en la mente es aquélla en la que dialoga con un árbitro o discute con algún rival ante jugadas de sanción polémica. Rafa jamás se arrugó, fue nuestro Beckenbauer, nuestro Passarella, nuestro emblema de lucha sin apocamiento, un tipo frontal, con las agallas que se necesitan para meter fuerte la pierna y exigir justicia ante las decisiones inciertas del silbante.

En suma, el aplauso unánime que ha logrado por su calidad como defensa con buen trato de balón y cualidades de líder no se basa en especulaciones: tres títulos importantes con el Mónaco y ocho con Barcelona, además de dos con León y varios con la selección azteca hacen de este jugador mexicano un histórico cuyo recuerdo será difícil apagar.

Ojalá no pase mucho tiempo para que surja otro como él.
Twitter: @rutanortelaguna

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