Hoy dará comienzo la primera serie final del futbol mexicano. En Monterrey, la fanaticada arde. Mientras, en la ciudad de México, la prensa capitalina, que se ostenta como “nacional” minimiza el enfrentamiento. Aseguran que será una final “ranchera”, “pueblerina”, “provinciana” y demás epítetos despectivos en su léxico. Les duele en lo más íntimo y profundo de su ser. Arden con envidia algunos –en su mayoría, americanistas–, con frustración otros –verbigracia, los cruzazulinos–. Tienen inoculada la absurda creencia de que lo grande, si es que lo es, debe estar en la capital de la república. El cambio de esquemas socioeconómicos de los equipos del futbol mexicano los tiene más que desconcertados, desorientados, como hormigas a las que les han tapado su hormiguero.

En la Ciudad de México siguen aferrados a mitos ancestrales, como el de “los cuatro grandes”. Según ellos y su prensa, si ningún equipo catalogado como “grande” por la prensa de su pueblo accede a las instancias posteriores del campeonato de liga, éste pierde todo interés. El resto de los equipos son la “chiquillada”, los comunes, los equipos por los que nadie tiene interés.

Hoy por hoy, Monterrey es todo menos una ciudad chica. La zona metropolitana que comprende aquella ciudad ronda los 4 millones de habitantes, población similar a la de las urbes de los Estados Unidos. Del poder económico de sus dueños, ya ni hablamos. El Club de Futbol Monterrey es propiedad de FEMSA: antiguo dueño de la Cervecería Cuauhtémoc – Moctezuma, ahora en manos de la cervecera multinacional Heineken, de la que el consorcio regiomontano es dueño del 20% de las acciones. Es decir, dejaron la operación de su grupo cervecero en manos de los holandeses, sin renunciar a sus utilidades. Poseen además un buen número de embotelladoras de Coca-Cola en territorio nacional. Por si fuera poco, poseen la mayor cadena de tiendas de conveniencia de la República Mexicana. Tigres, si bien continúa siendo el conjunto representativo de la Universidad Autónoma de Nuevo León, es regenteado por Cementos Mexicanos: compañía de origen regiomontano de alcance mundial, cotiza tanto en la Bolsa Mexicana de Valores como en la bolsa de Nueva York (NYSE), y que, además, ha adquirido a múltiples empresas cementeras alrededor del mundo.

Aun así, el desdén capitalino por lo norteño se mantiene. Continúan recitando la cantaleta de los “grandes”. Continúan viendo a las tierras norteñas como tierras bárbaras, ajenas a la civilización. Las tierras de “allá donde termina la cultura y comienza la carne asada”, dijo ya hace algunos años José Vasconcelos, sabrá Dios en qué sentido.

Pues bien, esto es futbol. Mientras que en el resto del mundo los equipos considerados “grandes” son aquellos cuyo número de campeonatos conquistados es infinitamente mayor al del resto de los clubes; en México es sinónimo solamente de popularidad. En este tenor, si medimos la grandeza con estándares internacionales, la prensa capitalina se lleva un gran chasco.

Consideremos la época más reciente de nuestro futbol, que es la de los torneos cortos. De esta manera comparamos el número de campeonatos conseguidos por los equipos populares, llamados “grandes” por la prensa capitalina, con los siguientes resultados:

20171207-1

En cuanto a subcampeonatos, también vemos que los conjuntos del norte superan a los que acaparan la atención de la prensa capitalina:

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Por otro lado, en enfrentamientos en finales entre norteños y populares (7), cuatro han sido para los norteños, y los tres restantes para los populares.

Otro dato interesante: ésta será la cuarta final disputada entre escuadras del norte del país (Monterrey vs Santos Laguna, Ap. 2010; U.A.N.L. vs Santos Laguna, Ap. 2011; Santos Laguna vs Monterrey, Cl. 2012; Monterrey vs U.A.N.L., Ap. 2017), mientras que, en esta misma época, solamente se han dado dos finales soñadas para el imaginario ex – defeño (U.N.A.M. vs Guadalajara, Cl. 2004; América vs Cruz Azul, Cl. 2013).

Y si de marcar tendencia se trata, sólo resta decir lo siguiente: en 11 de las últimas 15 finales, incluyendo la que hoy inicia, han intervenido equipos norteños; cuatro de ellas disputadas exclusivamente entre éstos; mientras que, en ese mismo lapso, los cuadros populares sólo han disputado siete. Además, en las últimas siete finales disputadas, incluyendo la actual, han estado presentes equipos norteños, completando esta seguidilla con la primera final regiomontana, que, a como pinta el panorama, amenaza con repetirse muy seguido.

Felicidades, regiomontanos. Disfruten su final. Muestren orgullosos al resto de la república lo grande que son como región. El resto de los norteños debemos sentirnos orgullosos: en La Laguna debemos también sentirnos orgullosos de compartir su cultura y de, futbolísticamente hablando, haberles picado el orgullo con el despegue de Santos Laguna.

Que gane el mejor… ¡Arriba el Norte! Y, orgullosamente digamos, ¡QUE SE HAGA LA CARNITA ASADA!

Agradezco sus opiniones y comentarios.

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