Por: Rubén Romero

Articulista invitado

 

Por razones por demás entendibles los reflectores de los Campeonatos Mundiales de Atletismo de Londres estuvieron enfocados a Usain Bolt, a sus últimas participaciones y a su emotiva despedida.

El británico Mo Farah captó también la atención de los medios, en parte por su despedida de las pistas y en parte por su espectacular manera de competir.

Ambas despedidas fueron dramáticas y eso distrajo a la gente, en buena medida, de uno de los desempeños más contundentes de los campeonatos: el triunfo de la etíope Almaz Ayana en los 10 mil metros femeniles.

Ayana le sacó 46 segundos de ventana a la también etíope Tirunesh Dibaba, ganadora de la medalla de oro en 10 mil metros en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y de Londres 2012, quien debió conformarse con la plata.

La ahora campeona mundial ganó con un crono de 30’16″32 y corrió la última vuelta a la pista en 65 segundos, sacando 280 metros de ventaja a Dibaba.

La etíope aventajó por más de una vuelta a la mayoría de las competidoras, y a algunas, como a la mexicana Margarita Hernández (33’06″53), les sacó más dos vueltas -alrededor de un kilómetro-.

La fondista etíope manejó la carrera a su gusto: corrió los primeros 5 mil metros en un parcial de 15’51″38 para cubrir los segundos 5 mil en 14’24″54, lo que significa un minuto y 26 segundos más rápido.

Para contextualizar ese parcial vale decir que la keniana Hellen Obiri ganó el oro en los 5 mil metros en 14’34″86, que son 10 segundos más lenta que la segunda mitad de Ayana en sus 10 mil metros.

Aquí vale recordar que la plusmarquista etíope ganó el oro en los 10 mil metros en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con 29’17″45, rompiendo por 14 segundos el récord mundial que la china Wang Junxia dejó en 29’31″78 23 años antes, en 1993.

Junxia confesó públicamente en 1995 que su entrenador Ma Junren la sometió a un dopaje sistemático con lo que logró su récord mundial.

Los resultados de Ayana han provocado reacciones adversas, pero su respuesta es solo una:

“Mi doping es mi entrenamiento. Mi doping es Jesús. Estoy limpia”.

Recuerda que correr es salud y algo más… mejor calidad de vida.

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