Por: Rubén Romero

Articulista invitado

 

La intención de los organizadores de los Juegos Olímpicos de Londres de 1908 fue que el trayecto de su maratón semejara al recorrido del maratón de los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896, con el que se honró la hazaña de Filípides.

A eso se le matizó con el que la salida y la meta se ubicaran en sitios relacionados con la realeza británica, ya que el Rey Eduardo VII y la Reina Alexandra habían expresado un interés particular por la prueba del maratón.

Para encausar todas estas ideas se designó a Jack Andrew, secretario del club de corredores “Sabuesos Politécnicos” (Polytechnic Harriers) de Londres, con el fin de llegar a una definición final del trayecto y organizar el maratón.

Andrew propuso una ruta de 24.5 millas, con la salida en el “Long Walk”, una avenida cercana al Castillo de Windsor, y la meta ubicada dentro del Great White City Stadium, el cual fue construido especialmente para los Juegos Olímpicos y se ubicaba en la municipalidad de Shepherd’s Bush.

El resultado fue una distancia de 26 millas, medidas desde la salida en el Long Walk hasta la entrada del Estadio, más una vuelta completa a la pista, que era de 586 yardas, lo cual ubicaría la meta frente al Palco Real.

Se cuestionó la salida en Long Walk por parte de las se autoridades atléticas británicas, ya que por tratarse de una avenida abierta al público se temía perder el control sobre la gran cantidad de espectadores que se esperaban.

Aparte de eso la familia real tenía interés por que los hijos de la princesa de Gales presenciaran el arranque del maratón, ya que ella misma participaría en el disparo de salida. Por lo anterior, se optó por cambiar la línea salida dentro de los terrenos del Castillo de Windsor.

Andrew se dio cuenta de que la entrada principal al Estadio no podría ser usada para el maratón ya que había sido adaptada para los carruajes de los invitados especiales. Esto lo obligó a utilizar una entrada alternativa, ubicada en el lado opuesto al Palco Real.

Respetando el que la distancia del Castillo al Estadio se mantuviera en 26 millas se mantuvo la meta frente al Palco Real, pero a fin de que los espectadores tuvieran una mejor vista de la meta, y que pudieran ver por unos metros más a los corredores, se decidió que al entrar a la pista se corriera a favor de las manecillas del reloj, al contrario de lo usual.

De aquí resultaron las 365 yardas adicionales a las 26 millas que se corrieron fuera del Estadio. La distancia del maratón no se originó en kilómetros, se originó en millas y yardas.

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