Por: Fernando Benito

Articulista invitado

 

Han pasado ya algunos días desde que los Patriotas de Nueva Inglaterra realizaron lo impensable, al regresar de una desventaja de 25 puntos para vencer a los Halcones de Atlanta en el Super Bowl LI y todavía es tema de conversación, las “extrañas” decisiones que tomó el coordinador ofensivo de los ahora subcampeones de la NFL, Kyle Shanahan, cuando el partido estaba en un punto culminante.

Las absurdas y grotescas jugadas que mandó en situaciones claves, a todas luces perjudicaron al equipo y le permitieron a los “Pats” ejecutar la tan alabada reacción, misma que eso sí, solo es capaz de concretar un equipo grande.

Lo que más se le reprocha al ya Head Coach de los 49ers de San Francisco, es no haber corrido el balón cuando restaban 4 minutos en el reloj y con los Falcons ubicados en la yarda 23 de su rival. Esto hubiera servido para dos fundamentales propósitos; que los Patriotas agotarán sus tiempos fuera e intentar un cómodo gol de campo para extender la ventaja a 11 puntos.

Además de esto, Shanahan dejó de usar el juego por tierra que había funcionado aceptablemente a lo largo del partido, ordenó pase en momentos donde no era lo adecuado y por si fuera poco ordenó centrar el balón rápido en varias jugadas cuando se le podía exprimir 10 o más segundos al cronómetro en una ofensiva en la que se tenía que tomar en cuenta este factor.

Lo que sucedió con él, nos hace recordar inmediatamente lo que aconteció hace dos años con el entrenador en jefe de los Seahawks, Pete Carroll, quién también dejó de lado la lógica para mandar un pase al tráfico en la zona de diagonales. Lo que pasó lo conocemos todos, Malcolm Butler interceptó y Nueva Inglaterra conquistó su cuarto anillo en el Super Tazón XLIX.

Estamos de acuerdo, los Patriotas son un equipo histórico, una dinastía y su Coach, Bill Belichik y su quarterback Tom Brady, leyendas vivientes del juego, pero han llegado hasta donde están gracias en parte a las malas e imperdonables decisiones de estos hombres, que pasaron en un chispazo de ser brillantes a tontos villanos.

Actualmente los aficionados de los Falcons, siguen sumidos en una pesadilla, tratando de encontrar respuestas a lo que sucedió en el NRG Stadium de Houston y aunque los principales actores de su equipo han intentado explicarlo, nada sirve de consuelo ni convence a estos fieles fanáticos que se han volcado a señalar a un solo responsable: Shanahan.

Comentarios a: ferben@gremradio.com.mx

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