Hoy día de San Pedro y San Pablo, quiero recordar a dos Pedros, dos extranjeros que vinieron a hacer la América, los dos que con un morral de ropa sucia por la travesía en el barco llegaban con toda la ilusión de tener una vida mejor que en su tierra; llegaron sin saber lo que significaba la palabra “Gachupín”, ni saber que “Hernán Cortés le había quemado los pies a Cuauhtémoc”. Pues bien, llegaron a esta Laguna con algo aparte del morral: un gusto por el futbol, y eso los llevó a promoverlo, de tal suerte que no podemos desligarlos de la historia de este deporte en la Comarca Lagunera.

Uno, a su llegada lo invitaron a vivir a la hacienda de Lequeitio, y ahí se dedicó aparte de manejar la tienda, a armar un equipo de futbol que a la postre sería el azote de todos en Torreón, Gómez Palacio y sus alrededores. El otro, un industrial exitoso en el negocio de las bombas de pozo profundo; con su equipo, Asturias, promovió, quiso y lo logró, que el futbol fuera el deporte que más se juega en la región. Recuerdo que alguna ocasión en una plática entre ambos, comparaban las formas de promover este deporte, decían: Antes, “De a cómo nos toca”, ahora “Cuánto me toca”.

Recuerdo que para enviar a las selecciones juveniles a los campeonatos nacionales, se juntaban estos Pedros junto con los señores Hoyos, Guzmán, entre otros; se cooperaban y juntaban los recursos necesarios para enviar a los muchachos. Me comentaban que en una ocasión, mandaron a los chavos hasta Veracruz en un camión de redilas, con bancas de madera sin respaldo; un viaje de casi 48 horas allá por los años cuarenta.  Se pueden contar muchas cosas y momentos, lo cierto es que uno de los Pedros en los ranchos y el otro en la ciudad fueron parte importante del desarrollo y crecimiento del futbol en la Comarca.

Hoy habría fiesta en el pueblo, hoy habría matachines en el rancho, hoy hubiera recibido un susto del viejo de la danza a mis escasos 10 años, hoy los recuerdo y les agradezco ese amor que desparramaron por tantos y tantos campos de futbol que desmontaron, que emparejaron y en los que después disfrutaban viendo a los chamacos pegándole de patadas a la pelota. Felicidades en su día Pedro Valdés y Pedro Aranzábal.

Llegó a su fin la Copa América Centenario, un evento que demostró lo que significa el futbol en los Estados Unidos: grandes entradas y sobre todo un pueblo latino presente. Chile vuelve a dejar a la Argentina en la orilla y a Lionel Messi sin ganar un campeonato con su selección. Una gran lección para nosotros los aficionados al ver fallar un penal al mejor jugador del mundo. Pero hablando de futbol, vimos una final difícil, ríspida, con poco futbol espectáculo y con una gran pelea por el balón en la media cancha. No cabe duda que la calidad de los jugadores de ambas escuadras, supieron cómo destruir más que construir, la prueba es que a pesar del gran arsenal de ambos equipos no hubo goles.

Nuestra selección llegó hasta donde podía, sabíamos que en segunda ronda nos encontraríamos o con Argentina o con los chilenos, y cualquiera de los dos eran muy superiores a nosotros, aunque la televisión nos dijera lo contrario; porque ni Chicharito, ni Guardado, Layún, Moreno, Herrera o Tecatito compiten con las grandes figuras de estas dos selecciones.

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Hablando un poco de la Eurocopa, volvemos a recibir lecciones y una de ellas es Islandia: un país de 331,000 habitantes, con un frio que congela, con un técnico dentista y con solo 100 jugadores profesionales está rompiendo la Copa Europea de Naciones. Ahora van contra el anfitrión Francia y se me hace que hasta ahí llegaron, aunque estos vikingos dicen: “No es un milagro, es que somos así”. Sin embargo, el partido que a mi juicio dirá quién será el campeón será Alemania vs Italia. Estos italianos que se mueren en la raya, que borraron a España del mapa y que nadie daba un comino por ellos, vuelven a estar de protagonistas. De este partido saldrá el campeón, no me cabe la menor duda.

Hasta la próxima.

Twitter: @patachueca93

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