Qué interesante resultó el juego que definía al Campeón del Mundo de Clubes. Sin duda la UEFA CHAMPIONS LEAGUE reúne a lo más granado del futbol mundial, tanto los mejores clubes como los mejores jugadores del mundo; de ahí que este torneo es el más importante, el que más premia y sobre todo el que más se ve, incluso que el Súper Tazón.

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Los comentarios previos al partido hacían al Atlético de Madrid un favorito, ante un Real Madrid que se había ordenado con Zizu, pero no convencía; llegó a la final luego de pasar sobre Roma, Wolfsburgo y Manchester City; ninguno de estos equipos campeón de sus respectivos países. Por otra parte el Atlético de Madrid dejó fuera a PSV, Barcelona y Bayern; los tres campeones de Holanda, España y Alemania respectivamente. Por tanto, mucho mérito tenía el Atlético para llegar a donde había llegado.

Sin embargo, en la forma en cómo se plantearía el partido, todos coincidíamos que el Atlético jugaría igual, porque Simeone siempre juega igual: esperando, cediendo el balón al contrario, aunque el contrario se llame como se llame. Real Madrid sabía que así sería, lo que tenía que cuidar, no recibir gol porque las cosas se pondrían más difíciles, como sucedió en 2014.  Afortunadamente para ellos no sucedió así, el Real anotó primero y el desarrollo del partido se presentó diferente. El Atlético tenía que ir por el empate y entonces los blancos le cedieron el balón, lo que provocó en el Atlético salirse de sus formas; de tal suerte que ni Griezmann ni el Niño Torres tuvieran espacios. Lo que sucedió ya lo sabemos: vino el gol de Carrasco faltando 10 minutos, tiempo extra y penales. El Real anotó los cinco, el Atleti fallo uno (Juanfran) y así se escribió la historia de la undécima para el Real Madrid. En resumen: le movieron el tapete a Simeone y después no supo cómo o no tuvo con quién.

Nadie de los que se precien que les gusta el deporte de las orejas de coliflor o las narices rojas podrá olvidar aquella pelea entre Meldrick Taylor vs Julio Cesar Chávez, el máximo ídolo del boxeo que ha dado nuestro país – bueno, después del Ratón Macías –, 15 segundos faltaban para terminar aquel Round 12, 15 segundos le faltaban a Chávez para llevarse a casa una derrota contundente después de aguantar candela durante los 11 rounds anteriores, y sacando fuerzas de flaqueza conecta un ganchazo al mentón del moreno que precedió una de las caídas más dramáticas en el boxeo, y una victoria tan inesperada que se logró literalmente gracias a un golpe de suerte.

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Algo similar sucedió en la final del futbol mexicano, una final de un solo lado, una final en donde no apareció la cantera, pero si el Can-Cerbero, este monstruo de las tres cabezas y con una serpiente en lugar de cola. Este perro que cuidaba la entrada del Hades; según la mitología griega, cuidaba que los muertos no pudieran salir y los vivos no pudieran entrar. Este Can-Cerbero ayer tenía forma de conejo y, si me apuran, con una suerte tal que hasta se encontró una pelotita a punto de cruzar la raya. Ayer hubo un solo equipo en la cancha; del partido poco que decir, la cantera se desmoronaba, el nervio podía más, sin embargo esperaba una, una que los metiera en la gloria, no importaba en que minuto, solo una, y llegó al 93; un golpe entre quijada, oreja y madre que no dio la oportunidad de reacción a los Regios, como tampoco la tuvo Meldrick Taylor.

Podría resumir este PATACHUECA: el futbol moderno es de estrategias, lo primero es no recibir y con uno que haga, ¡pos ya gané! Así se jugó la Champions y así se jugó la final del futbol mexicano. Que feo.

Y termino con un tweet de Hirving Lozano “El Chucky”: “A mí no me interesa si en la liga se juega sin límite de extranjeros, porque a mí ninguno vendrá a quitarme mi lugar en la cancha, porque tengo ambición y sueños, por mí que venga Messi, eso me tiene sin cuidado”.

Twitter: @patachueca93

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