La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones.

Naomi Osaka fue la primera en poner en la mesa el tema de la salud mental en los deportistas, podríamos decir, jóvenes, ya que son los que han levantado la mano. Y aclaro desde ahora que lo aplaudo y fuerte.

Naomi Osaka

Un profesional​​ es un miembro de una profesión; es una persona cuyo propósito de vida se concreta a través de la práctica de una actividad laboral específica.

¿La pregunta que nos hacemos hoy después de las Olimpiadas y lo de Simone Biles es hasta dónde un profesional puede abandonar su trabajo por la salud mental, sobre todo, a último momento?

¿Quién en su trabajo, teniendo un proyecto a su cargo, pongámoslo así para acercar la situación más a la realidad, podría decir a la hora de estar a unas horas de inaugurarlo o a pocas horas de haberlo hecho, decir ahí les dejo el changarro, estoy demasiado estresado y por el bien de mi salud mental me voy, vuelvo cuando decida que estoy bien? ¿Alguno de nosotros tendría trabajo después de eso? ¿Alguien los defendería que no fuera un familiar o amigo cercano? ¿Sería justo para los colaboradores que se han esforzado tanto, por la empresa que le confío la responsabilidad, entre muchos otros?

Creo que todos sabemos la respuesta a estas preguntas, ahora, ¿Por qué entonces, justificamos a Simona Biles por abandonar a su equipo en plena competencia o a Naomi Osaka en segunda ronda de Roland Garros? ¿Por la triste historia de Biles llena de abusos y abandono? O ¿Por… que lloró Naomi Osaka porque no quería ir a la rueda de prensa?

Una vez más, si nosotros dijéramos una historia de vida, llena de abusos, calamidades, abandono y no quisiéramos hacer una de las tantas responsabilidades que venían en el contrato cuando lo firmamos, alegando problemas mentales, ¿tendríamos tanta gente apoyándonos? Es más, como dueños de una empresa, ¿qué harían si un empleado viene y les dice algo así? La realidad, es que ni siquiera habría contrato firmado, no les hubieran dado el trabajo, precisamente, alegando, problemas mentales.

Simone Biles

¿Está bien? Muy probablemente no, se podría dar ayuda profesional para poder solucionarlos y esto es lo maravilloso que se puede sacar de esta situación, Osaka puso en la mesa la salud mental, que no es un tema nuevo, ni ella encontró el hilo negro, sin embargo, como ícono de los jóvenes, lo puso a la luz y vuelvo a aplaudir por ello.

Definitivamente tenemos que voltear a ver estos problemas, pero de verdad verlos, identificarlos y hacer algo al respecto, la realidad es que todos tenemos en diferentes grados y niveles problemas mentales, todos nos hemos guardado algo que traemos atorado, quizá desde niños y sin saberlo, todos tenemos distintas formas de enfrentarlos. Si los reconocemos, los aceptamos y hacemos algo por sanarlos, seremos más felices, eso sin duda, podremos ser más productivos, efectivos, gozaremos más lo que hacemos y eso a la larga sería un plus para las empresas.

Hay que dejar de lado esos prejuicios, tabúes, sobre que alguien que tiene problemas mentales está loco y no tiene remedio, eso es tan ridículo, como pensar que por tenerlos podemos aprovecharnos de la situación para sacar ventaja.

Tener problemas de salud no te hace merecer más o menos respeto u oportunidades.

Profesionalismo: Práctica de un deporte u otra actividad como profesión o modo de ganarse la vida.

Y aquí entra otra parte del problema… Profesionalismo vs. Salud Mental

Novak Djokovic fue el único que levantó la mano contra Simona Biles, diciéndole que, si no estaba lista para aguantar la presión, entonces no se dedicara al deporte profesional, claro, unos días después, tiró una raqueta, rompió otra, dejó plantada a su compañera de dobles con quien jugaría por la medalla de bronce. Lástima, porque al final no estaba tan errado, sólo que no pudo ser congruente.

Novak Djokovic
“Sin presión no hay deporte profesional. Si tu objetivo es estar en la cima del juego, es mejor que comiences a aprender a lidiar con la presión. Y cómo afrontar esos momentos en la cancha, pero también fuera de la cancha, todas las expectativas”. -N.Djokovic-

Y he aquí el verdadero problema, no es que las personas, incluidos los atletas, tengan problemas mentales, tampoco es que pidan ayuda, al contrario, aplaudimos de nuevo.

Lo que no corresponde es hacerlo cuando ya estamos justo en la competencia o, que les parecería que el portero de la selección nacional en pleno mundial, antes de jugar contra Argentina en primera ronda, dijera no aguanto la presión, lo siento no puedo jugar porque primero es mi salud mental, la verdad es que abusaron de mi cuando era pequeño, se murieron mis papás y me tuvieron que llevar a una casa de asistencia, donde alguien me adoptó y logró que fuera quién soy ahora. ¿Le aplaudirían?

Lo admiraríamos por la fortaleza de levantarse ante tantas cosas que le pasaron, ¿cierto?, pero ¿Le aplaudirían por dejar a su equipo justo antes de comenzar un partido en el evento más importante de futbol del planeta? ¿Ese por el que te preparaste 4 años, que diste lo mejor de ti y te ganaste un lugar dejando a otro sin la posibilidad de ir? Y bueno, si pierde ante Argentina, ya mejor ni pregunto.

Simona Biles tuvo 5 años para prepararse para las Olimpiadas, ya que no se llevaron acabo en 2020, los mismos años que tuvo para darse cuenta que tenía problemas mentales tan complejos que no la dejarían competir, sin embargo, decidió esperar hasta estar en Tokyo a poco tiempo de llevarse a cabo la final de grupos para decidir que no podía hacerlo. Dejó, igual que Djokovic a Nina Stojanovic, abandonado a su equipo, a su país, a sus fans, a sus patrocinadores, a los organizadores de las Olimpiadas, a toda la gente que confío en ella, porque ella no podía manejar el estrés y la presión. Y no es una niña, tiene 24 años.

Novak Djokovic y Nina Stojanovic

No quiero sonar a alguien que no tiene sentimientos, sin embargo, mi trabajo como periodista no es dejarme llevar por el sentimentalismo, ni la dureza, sino por la objetividad. Pongo en una balanza, se que estas cosas no te llegan cuando tú quieres o decidas y te puedes romper en cualquier momento. También sé que cuando la mente es fuerte, puedes lograr cualquier cosa, generalmente, los deportistas de alto rendimiento lo son, por eso llegan a la cima.

Naomi Osaka fue invitada a Roland Garros, uno de los cuatro Grand Slam, los eventos más importantes del tenis, ella aceptó y firmó un contrato que decía que después de cada juego, ganará o perdiera, tenía que ir a atender a los medios. ¿Es agradable? Quizá para muchos no, incluso cuando ganan, como Naomi, definitivamente cuando se pierde, nadie quiere ir, pero van, porque es parte de sus responsabilidades, porque es lo que les da exposición hacia el mundo, es lo que ha hecho crecer el tenis, que los estadios estén llenos, que sus páginas de redes sociales tengan miles de seguidores, es una mal que hace tanto bien.

Osaka lo sabía y, de todos modos, dijo que no iría a las ruedas de prensa y lo cumplió, a pesar de conocer las consecuencias, y eso que había ganado su partido. Ante las “amenazas” decidió salirse del torneo. ¿Sabes cuántos jugadores quieren ir a jugar a Roland Garros y no pudieron? ¿Por qué no dijiste antes de aceptar la invitación que no atenderías a los medios?

Los atletas de alto rendimiento que conocemos, normalmente, comienzan a trabajar desde pequeños, muchos desde los 3 años, crecen en ese ambiente, soñando con llegar a lo más alto, en hacerse profesionales, desde entonces ya viven la presión del juego, de ganar, de llegar, están más que acostumbrados, claro que los grandes eventos se redobla todo, la emoción, el estrés, el compromiso, etc., pero están ahí, porque ellos mismos lo decidieron, ellos se hicieron profesionales sabiendo todo lo que conlleva esta decisión, no van con los ojos cerrados.

Iga Swiatek y su equipo

El deporte es totalmente anímico, puedes estar preparado al 100%, tener claras las estrategias, los movimientos, los golpes y salir en un mal día. O tener el torneo de tu vida, ganar un Grand Slam en tu primer intento a los 19 años, tener toda la atención que siempre soñaste de un día para otro. Las dos cosas son igualmente duras, complejas de manejar y, es por eso, que lo ideal es que los atletas tengan ayuda psicológica constante, no tienes que haber sido abusado o abandonado.

La polaca Iga Swiatek, tiene una psicóloga que viaja permanentemente con ella, la ha ayudado mucho con esta sobre atención que ha vivido desde que ganó Roland Garros en el 2020. ¿No podrían hacer esto los demás? ¿Debería un psicólogo ser parte del equipo de un jugador como lo es el entrenador y el preparador físico? Para mí la respuesta es sí.

Definitivamente la salud mental es un tema que no debemos volver a guardar en nuestros bolsillos y dejarlo como algo de lo que se habló en esta época y no pasó nada.

Mi única observación ante esto que ha pasado en los últimos meses es que no se puede perder el profesionalismo, el compromiso como excusa para la salud mental, al final, es cavar un hoyo para tapar otro.

Se debe ser responsable, si se sabe que se tiene un problema, e incluso, anticipándolos, se puede buscar ayuda para lidiar con ellos y así poder cumplir lo que para muchos es el sustento y el sueño de su vida, por el que han luchado desde pequeños, al que le han metido esfuerzo, superación, perseverancia y agregarle también respeto, igualdad, deportividad, solidaridad y compañerismo.  

Hay que ser respetuosos, empáticos y considerados con todas las partes, no sólo con el protagonista, detrás de un atleta, hay familia, hay un entrenador, un preparador físico, un fisioterapista, publicistas, patrocinadores, organizadores de eventos, voluntarios y, sobre todo, fans alrededor del mundo hambrientos de ver a su ídolo, que han dejado muchas veces, cosas importantes para ellos por su atleta. Lo mismo debería de ser con la gente que no somos famosos, ni atletas, ni artistas, sólo gente común, trabajando en cosas comunes.

El balance de todo esto es lo que nos llevará a que valga la pena, todo esto que ha pasado.