LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

El maestro Paco Camino ha cumplido 80 años de vida, Figura del toreo cuya tauromaquia regó en todo el mundo del toro la semilla de la afición en miles de adeptos que tuvieron la oportunidad de verle. Privilegio de aquellos que un día pagaron una entrada y a cambio recibieron la grandeza del toreo, la naturalidad, la cabeza privilegiada, motor del corazón y el valor, que se necesitan para torear bien de verdad.

Nació en Camas, Sevilla, cuna de grandes toreros, incluso a la fecha; qué decir del maestro Curro Romero, simplemente con estos dos nombres Camas está en letras de oro dentro de la tauromaquia.

De muy joven, casi un niño, ya toreaba y destacaba. Toreó muchísimas novilladas sin caballos, donde desarrolló su amplia tauromaquia, no en el sentido de la variedad ejecutoria, sino en el sentido de una inmensa capacidad de saber qué hacerle a cada toro bajo una misma personalidad, y bajo las formas clásicas de estar en la plaza, lo que hoy llaman pureza, el toreo bueno, la compleja combinación de valor y poder al servicio de la creación artística, el empaque dando el pecho, la torería, en resumen, la naturalidad, que es en el toreo quizá uno de los atributos más valorados, y por épocas muy escaso.

Ser un buen torero ya es casi un milagro, pero ser un torero de toreros en la época en la que el maestro legó su tauromaquia, es doblemente milagroso. Contemporáneo de maestros de la talla de Ordóñez, Rafael Ortega, Luis Miguel Dominguín, Jaime Ostos, Diego Puerta, “Litri”, Palomo Linares, y el que definió aquella década de los 60, “El Cordobés”. Estamos hablando de una etapa del toreo en la que se juntaron distintas generaciones de toreros de un nivel extraordinario, con un argumento excepcional, todos y cada uno de ellos distintos, con personalidad única, ninguno se parecía al otro, sin embargo lo que tenían en común era un hambre de triunfo para ser el mejor y triunfar, estando por encima de sus compañeros. Esto desató una rivalidad que llevó al toreo a instancias épicas, abarrotando las plazas para disfrutar no sólo la variedad en concepto de los toreros, sino la variedad de encastes que todos estos hombres lidiaban en todas las plazas; ejemplo a retomar hoy en día, rivalidad entre toreros ante encastes distintos, adiós a la monotonía.

Al maestro Camino sólo lo vi una vez, en Querétaro, a principios de los 80, mano a mano con otro maestro, Manolo Martínez, ambos ya maduros; aquella tarde fue una lección de torería, ninguno en plenitud física pero sí mental y artística; una tarde que además al ir acompañado de mi padre y el que fue mi primer maestro, don Rutilo Morales, fue un día sin desperdicio desde la carretera, la comida, la corrida y el regreso a la capital.

Mi admiración al maestro Camino viene del estudio y observación que he llevado durante cuatro décadas en libros taurinos y fotos de toreros. En una imagen se puede identificar a un buen torero, detalles simples que marcan la grandeza de las Figuras. 

Sus números son tremendos y son lo de menor importancia en su carrera. Sus formas, sus conceptos y su —insisto— amplia tauromaquia, son su verdadero legado; sin embargo aquí van algunos datos: 1,490 corridas de toros, 1,176 orejas y 126 rabos; más de 50 tardes en Madrid y 12 Puertas Grandes —10 en San Isidro y dos en la Corrida de Beneficencia, siendo la de 1969 histórica, ya que el maestro cortó ocho orejas a siete toros de distinta procedencia, sin ninguno de ellos ser realmente bueno—, imagínese usted.

Torear de verdad es ponerse donde los toros hieren, pero con cabeza; respetar al toro no es entregarle los muslos, es poner los muslos donde el toreo adquiere otra dimensión. 30 cornadas sufrió el maestro, con eso queda clara la verdad en su toreo.

Existen dos pensamientos del maestro que me quitan el sueño, el primero: “el toro no me ha dado miedo nunca”. Meditemos con calma y temple lo que esto implica, no es una falta de respeto a la bravura, todo lo contrario, es la entrega total al toro de lidia, con todas sus consecuencias. El segundo es muy para toreros: “el toreo es puro muñequeo, que corra el toro”.

Un hombre tocado por la mano de Dios, que llevó al toreo por los ocho países taurinos siendo un clásico, torero de toreros, Figura del toreo y un privilegio de la cultura hispanoamericana con raíces en México, no sólo por su legado taurino, sino que su primer matrimonio fue con una mexicana, cuyo fruto es Paco Camino Gaona, taurino de cepa.

Felicidades, maestro.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.