Ney Blanco de Oliveira en la Corte del Rey

Charlas con Héctor Huerta

Capítulo XVIII: Los incrédulos decían: “Ver para creer…”

HÉCTOR: ¿Qué pasó en Sao Paulo cuando se enteraron de la aparición del duente “Sací-Pereré” en el Maracaná?

NEY: A través de la historia escrita por “Pelé” en esas canchas de Dios, se solidificaron dos puntos íntimamente ligados al fútbol brasileño y al fútbol mundial. El primero: sin anular la grandeza de los maestros amazónicos de todos los tiempos, como Leónidas da Silva, Tomás Soares da Silva “Zizinho”, Jair Rosa Pinto, Heleno de Freitas, Ademir Menezes, Danilo Alvin, José Carlos Bauer, Domingo da Guía y otros más que tenían y tienen su lugar, “Pelé” se desprendió de esa constelación de astros y pasó a brillar con luz propia, con una luz tan distante, que es imposible alcanzarla. El segundo punto: la división histórica de dos épocas: antes y después de “Pelé”, la cual sigue vigente hasta nuestros días y que espero, como apasionado al fútbol, que termine en algún momento.

Me encantaría ver nacer a muchos “Pelés” en el mundo. Pienso que el propio “Pelé” estaría de acuerdo conmigo.

El Rey nunca fue egoísta y sabe que el fútbol mundial está necesitado de grandes figuras, que estén a la altura de lo que hizo “Pelé”, para enriquecer este querido deporte.

HÉCTOR: Muy interesantes estos dos puntos. Pero, ¿cómo recibieron la noticia los periodistas, y en general el mundo cerrado del fútbol paulista, en el momento en que irrumpió “Pelé”?

Ney Blanco (izq)

NEY: Como tenía que recibirse: acorde a la gran rivalidad con los cariocas. La prensa paulista no sólo fue incrédula, sino que intencionalmente dudaba de la competencia de los cariocas para hacer un análisis correcto sobre las facultades de un jugador. Pero como sabían que “Pelé” pertenecía al fútbol de Sao Paulo, deberían tratar con cautela su situación. “Ver para creer”, decían los titulares de los periódicos.

HÉCTOR: ¿Y ustedes los jugadores qué pensaron?

NEY: Recuerdo que aceptamos la filosofía de la prensa local: “Ver para creer”, también dijimos. Era más fácil así.

Yo tenía escasos 10 días como nuevo jugador del Sao Paulo. Había dejado atrás cinco años de mi carrera y me estaba adaptando despacio.

A pesar de ello ya había jugado mi primer partido con el Sao Paulo: aquel frente al Lazio de Italia. Como cualquier jugador experimentado, cuando llegué a mi nuevo club hablaba poco.

El Sao Paulo tenía un plantel de grandes jugadores: De Sordi, Mauro Ramos de Oliveira, Maurinho (extremo de la Copa Mundial de 1954), José Ribamar de Oliveira “Canhoteiro” (que jugó en México con el Nacional y el Toluca), Dino Sani, Víctor Ratautas, Gino Orlando, el maestro “Zizinho” y José Poy.

También estaban en ese grupo algunos prospectos que más tarde vendrían a consolidarse en el fútbol y a jugar en México, como Amaury Epaninondas, Paulo Martorano, Juracy y Ademar Barcelos.

Como Director Técnico estaba nada más y nada menos que Béla Guttmann, uno de los mejores de todos los tiempos.

Con la victoria del combinado Santos-Vasco da Gama sobre el Dynamo de Zagreb y la del Sao Paulo sobre el Lazio, los dos equipos brasileños ganaron con ello el derecho de jugar por el título del torneo de Morumbí.

Como la capital del estado de Sao Paulo era la sede organizadora, el juego quedó programado para ser jugado en el estadio Municipal de Pacaembú. ¿Qué mejor oportunidad para ver al duende “Sací-Pereré”?

En la concentración del Sao Paulo, el día de ese partido, después de la comida, nos quedamos platicando un grupo de jugadores. Ahí llegamos a algunas deducciones, después de las cuales le dije a mi hermano Mauro Ramos:

– Hace un año jugué con el duende “Sací-Pereré”.

– ¿Cuándo?

– El Santos me pidió de refuerzo al Palmeiras, para un partido contra el AIK de Suecia y ahí jugamos juntos.

– ¿Cómo es y cómo juega?- Es chiquito y delgadito, pero juega muy bien.

Aparte, es de raza: tiene temperamento.

Sentí que la descripción no había impresionado a la concurrencia.

(Mañana: La final donde debutó “Pelé” nunca tuvo desenlace).

Twitter: @emaciasm