AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

No es indiferencia, sino que a veces hasta la belleza cansa. Miramos al futbol de reojo y con recelo por la irregularidad de los protagonistas. Cruz Azul, ilusiona a su gente y se encumbra pero luego en los tres últimos partidos no hace un gol y su estandarte, Cabecita, hasta falla penales. Los niveles de juego son pobres y los comentaristas de tv se auxilian con humor negro y exageraciones.

Santos quiere ilusionar pero olvida las ideas en el vestidor y ofrece solo confusión. Su técnico acusa que no está conforme ¿y quién va a estarlo?. El rival ofrece pelea y honestidad pero igual, una total carencia de argumentos. Por eso mucha gente voltea al mundo digital donde Nahuel Guzmán y Ramos Rizo se enfrentan, en una nueva modalidad de entablar juicios en la pantalla.

Pero en este tiempo, el beisbol roba atención, sobre todo para quienes lo entienden bien, pues hay quienes lo abordan por moda y entre esa maleza de gran espectáculo, ya con los queridos Yankees lanzados al abismo, uno se asoma por el puro placer del show maravilla para ratificar a los nuevos héroes de octubre pero sin dejar de tener cerca los recuerdos de tantas figuras anteriores.

Y se asoma Julio César Urías, con su rostro de joven maestro rural, que lanza latigazos para embrujar a los Bravos pero contando con un róster muy profundo, ese donde Bellinger se apunta como bateador singular y Mookie Betts se cuelga de la pelota que vuela, como un simio en la selva de Tarzán y además es dueño de un guante con imán. Son como los Senadores de Roma, en torno de su líder, el colosal Corey Seager, que no es solo un paracorto, sino un ministro de las sombras.

La promoción de tv para el gran clásico, nos dio imágenes históricas que traen los recuerdos instantáneos, aparejados. La más sentida es la roleta que pifia Bill Buckner en aquella tragedia donde un hombre perdió el partido y la mitad de su vida, pues Buckner fue vejado, insultado y amenazado en Boston. Sus íntimos y familiares dicen que tardó años en darse su propio perdón. Era la Serie Mundial de 1986,

Medias Rojas aventajaba a Mets en la décima. Con dos fuera, dos hombres en base. Mookie Wilson bateó una roleta lenta por primera, donde Bill intentó hacer el trabajo de rutina pero midió mal, la pelota esquivó su guante y se coló entre sus piernas. Ray Knight voló desde segunda y luego hit y un séptimo partido, donde los Mets ganaron 8-5. Era el tercer out. Buckner era figura, en 22 temporadas promedió .289, con 174 jonrones y 1208 carreras impulsadas, con 2715 hits. Jugó en Dodgers, Cachorros, Boston, Angelinos y Reales. Murió de demencia senil con 60 años, después de mucho tiempo sufriendo.

Los Medias Rojas lo invitaron para el primer lanzamiento en el juego inaugural de 2008. Los fans lo ovacionaron se le vio llorar abiertamente. Claro, ahora mismo los expertos señalan como favorito a los históricos Dodgers pero Kershaw no parece estar afilado y sí los Rays con Tyler Glasnow, Black Snell, Charlie Morton, Ryan Thompson y Nick Anderson, junto con el explosivo cubano Randy Arozarena que llegó en un balsa a México hace cinco años y hoy es figura. Primero fue explorador y ahora es conquistador.

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