Por: Rubén Romero

Articulista invitado

 

La World Marathon Majors agrupa a los maratones de Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York en un circuito para corredores profesionales a los que premia en efectivo, pero, además, entrega una medalla conmemorativa a los corredores recreativos que completan esas seis pruebas.

Esa medalla es distinta a las que entrega en cada maratón, pero integra a los “Majors” en una séptima medalla que incluye un medallón por cada uno de los seis, y se entrega al corredor junto con un certificado de participación en las seis carreras.

El certificado consigna las fechas y los cronometrajes registrados por el corredor en cada maratón y señala claramente su nombre, por lo que el valor del reconocimiento está más concentrado en el certificado que en la misma medalla.

¿Por qué el valor del reconocimiento está concentrado en un certificado? Por una sencilla razón: una medalla puede cambiar de manos, un certificado no.

Cierto que ese documento no se puede lucir como se puede exhibir una medalla, pero la verdad es que el certificado es una incuestionable evidencia del logro del corredor.

Pero hay algo más a favor de la séptima medalla: concentra en sí misma la esencia de la hazaña de correr los seis maratones, sin que por ello pierda su atractivo la idea coleccionarlas.

Dentro de este planteamiento, es posible que una medalla de medallas -anunciada desde ahora-, fuera una buena opción para el Maratón de la Ciudad de México.

Una séptima medalla y un certificado serían antídotos contra el desbordado afán de colección -y los “chocolates”- que se generaron en el pasado, que en muchos casos nada tiene que ver con correr los seis maratones completos. Las medallas anteriores aún se venden en mercadolibre.com.

Aparte de todo eso, una séptima medalla permitiría incluir un símbolo capitalino más, que bien podría ser el Museo Soumaya.

Recuerda que correr es salud y algo más… mejor calidad de vida.

Correo electrónico: azteca_42@hotmail.com

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