La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

Orgullosamente mexicanos, así nos sentimos todos el pasado fin de semana. De viernes a sábado el sentimiento patriota nos invadió con mayor intensidad. Sin duda tenemos mucho por lo que debemos estar orgullosos al ser mexicanos, como el hecho de vivir en un país maravilloso, con abundancia litoral, variedad climática, diversidad en ecosistemas, riqueza cultural e histórica, tradiciones y, en la gran mayoría de los habitantes, bondad en el corazón.

¿Por qué entonces no somos el país que todos quisiéramos? La respuesta puede tener múltiples ángulos; como primera idea, yo creo que a todos se nos vienen a la mente los años de saqueo que hemos sufrido por parte de la clase política. Si bien no es correcto generalizar, todos sabemos que éste es el mayor cáncer que tiene México, el desfalco, la corrupción y la impunidad.

Estos defectos se acrecientan por un factor nocivo y decisivo en el entramado social: la falta de respeto. No me refiero al insulto, me refiero a intentar imponer la voluntad de algunos sobre otros, sin argumentos válidos. Aquí es donde entran los llamados anti-taurinos, los que se dicen amantes de los animales, pero están en contra del toro, simplemente porque si se está en contra de la fiesta de los toros, se está en contra del toro. Sin tauromaquia, no hay toro.

México es un país taurino y seguirá siéndolo, porque a lo largo y ancho de nuestro extraordinario territorio, la tauromaquia es una tradición arraigada, cultural y del gusto de millones de mexicanos. Para no ir más lejos, durante el fin de semana patrio se llevaron a cabo festejos en Morelia, Juriquilla, Tlaxcala, Pachuca, San Miguel de Allende, Ciudad de México, Zacatecas, Teziutlán y muchas otras localidades menores.

Festejos que formaron parte de la celebración de nuestra Independencia; así de fácil, si no son capaces de entender y respetar un hecho tan claro, díganme por favor, ¿a dónde quieren llegar? ¿A que en México se diluyan las tradiciones?

La semana pasada se decretó ante la Unesco a la charrería como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y hubo grupos de mexicanos que lejos de sentirse orgullosos se quejaron; qué vergüenza, qué bajeza.

A todos aquellos políticos que por su cabeza ha pasado o está pasando abrazar la bandera del animalismo, les diría que sientan el orgullo de ser mexicanos y que trabajen para los ciudadanos. La pobreza provocada por rateros de la talla de los Duarte, los Moreira y tantos y tantos otros, es por lo que deben trabajar. Anular la corrupción, aplicar los presupuestos en bien de la sociedad, sin cochupos, socavones y tantas lamentables historias. La impunidad que nos indigna, los feminicidios, la inseguridad y la corrupción son temas que los mexicanos exigimos sean atendidos por los políticos, del resto no se apuren, mejor no metan las manos.

México es un país taurino, tan taurino que a los mexicanos que no les gusta o desconocen acerca de la tauromaquia no se les persigue, no se les señala, al contrario, se les respetan sus gustos.

Durante la transmisión de la novillada de la Plaza México en Facebook, me llamó la atención que los anti-taurinos estaban conectados y agrediendo a quienes disfrutan del arte de la tauromaquia. ¡Qué ociosidad! Si algo no te gusta o no lo entiendes, deja y respeta a las personas que viven con base en estas tradiciones. Hay insultos, improperios y una cantidad asombrosa de mentiras y desinformación que deja a los anti-taurinos mal parados, y no por no gustar de los toros, sino por ignorantes.

Respetemos a México, hagamos el bien. Nuestra patria es brava y taurina, para muestra un botón: el fin de semana.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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