La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

Póngale cara, amigo aficionado, a estos dos nombres: Miguel Aguilar y Juan Pedro Llaguno. El primero es de Aguascalientes, la ciudad más taurina de este país, hermano del matador Mario —un gran torero, por cierto—; el segundo es bisnieto de don Antonio Llaguno, ganadero fundador y creador del encaste Llaguno junto a su hermano Julián, a principios del siglo pasado, nieto por el lado paterno de Antonio Llaguno García, y por el materno, sobrino nieto del matador sevillano Manolo González, hijo y hermano de matadores de toros, ambos de nombre Juan Pablo.

El domingo 3 en la Plaza México, estos dos hombres se mostraron capaces, expusieron su tauromaquia ante una fuerte novillada de Caparica en festejo sin picadores. Seamos conscientes de que la carrera de los toreros se cuaja muy despacio, los triunfos no necesariamente aceleran el ascenso hacia la cumbre, simplemente son pasos firmes hacia adelante en los que el torero debe ir tomando conciencia de su capacidad y confianza, pero además, y esto es quizá lo más trascendental, debe asumir la responsabilidad de convertirse en un torero importante.

Esto conlleva a una mayor entrega a su carrera, a suprimir cualquier distracción que por obligación llega con la fama y el dinero; entre más alto se llega en el toreo, más se tiene el torero que dedicar en cuerpo y alma, nunca mejor aplicado, al toro, a vivir en torero, a entender y aprender casi al grado obsesivo todo acerca de este bello animal.

En el caso de Miguel, que se alzó con un importante triunfo de dos orejas, es necesario decir que desde 2016 viene mostrando enorme potencial, personalidad y capacidad, tan es así que fue enviado a España a fortalecer su preparación; también es válido el contacto con la fiesta española, su estructura, lo que son capaces de obtener los toreros cuando logran convertirse en figuras, el profesionalismo.

El viaje dio frutos, Miguel no dejó pasar una oportunidad de oro, ayer triunfó sin cortapisas, sin buscar pretextos para no hacerlo: que si el novillo, que si el viento, que si la gente. Él salió a lo suyo y conectó mucho con el tendido, no quiso ser alguien más, fue él mismo con esa forma tan rondeña de sentir el toreo y ejecutarlo.

Miguel está para pasar al escalafón de novillero con caballos. Si bien no es inteligente acelerar las carreras de los toreros, viendo la capacidad taurina y escénica del hidrocálido, él puede ya pasar a formar parte de los novilleros punteros para quizá el año siguiente convertirse en matador de toros y sumarse a la larga lista de toreros jóvenes que tenemos en México. Veremos de nuevo a Miguel el próximo domingo 24 en la novillada de triunfadores sin picadores de Soñadores de Gloria. Lo invito de verdad a disfrutar en vivo de estos festejos, económicamente muy accesibles y de un alto nivel de emoción, pasión y verdad.

El queretano Juan Pedro Llaguno desde niño ya entusiasmaba a los tendidos con su fresca intuición y pinturería ante los entonces becerros. Hoy ante novillos más cuajados no ha perdido frescura; obvio ya no es el niño, hoy es un hombre joven, con alma y corazón de torero. Transmite el gusto por torear, se le ve disfrutar en la cara de los novillos.

Lleva camino andado pese a su corta edad, se le advierte cultura taurina en las formas y maneras de estar en el ruedo. Si bien no tocó pelo el domingo, fue por su manejo con la espada, pero insisto, a los toreros no sólo hay que medirles por el número de orejas, hay mucho más qué desmenuzar a la hora de disfrutar y comentar la actuación de un diestro.

Este joven tiene capacidad mostrada y demostrada, su potencial es tan alto como la regularidad que pueda tener toreando.

Si estos dos jóvenes son capaces de estar como estuvieron, prácticamente sin torear novilladas, qué pasaría si tuvieran el acceso con base en sus triunfos a torear más de 50 veces al año.

Lo invito a usted, amigo lector, a disfrutar este fin de semana, pues hay jornada doble en la Plaza México. Sábado 12:30, y domingo 16:30 horas, como de costumbre. Lleve a sus hijos, sobrinos, nietos; los niños entran gratis. Precios accesibles: tendido de sol, $70; sombra, $120. No hay pretexto, no se pierda el vivir un festejo taurino, la emoción es incomparable.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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