La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

Para los aficionados a los toros, hablar, leer, escuchar y ver cualquier tema relacionado con la cultura de la tauromaquia es apasionante y mantiene activa una de las condiciones más básicas del ser humano: la comunicación, el contacto con el semejante, el intercambio de ideas, el respeto por las opiniones distintas y, por ende, el enriquecimiento del ser.

Vivimos en la época de la inmediatez, del impacto visual de un par de segundos, con la intención de captar la atención de la gente, llámese consumidor final, porque todo tiene como objetivo una venta final.

La tauromaquia tiene como elemento indispensable el correcto uso del tiempo. Desde el nacimiento de cualquier becerro en el campo, hasta su lidia en la plaza, su vida está marcada por distintos tiempos, todo sin prisa, pero con la sabia exactitud de la naturaleza. La madurez del toro sirve para que su condición de bravura vaya fructificando y así, al llegar el tiempo preciso, ser lidiado en alguna plaza de toros en tres tercios, donde el torero habrá de darle y darse tiempos durante sus encuentros, segundos entre la vida y la creación artística, o la muerte. Todo en la tauromaquia lo define el tiempo.

Los grandes maestros han sido capaces de “detener el tiempo” a la hora de ejecutar alguna suerte, para lograrlo el mismo toro es capaz de embestir con todo ese poder contenido de su bravura, inmersa en el imponente físico, al tiempo y ritmo que marca el torero.

En el campo los tiempos van acompañados de la grandiosidad del silencio y el perfecto equilibrio ecológico que se vive dentro de una ganadería de toros bravos. Cada actividad tiene su tiempo, todas toman tiempo. La prisa de otras vidas en el campo simplemente no encuentra su ritmo.

En la actualidad, poder tomarse la molestia para las grandes y pequeñas cosas de la vida se ha convertido en un verdadero privilegio. Llamar por teléfono a los padres o algún ser querido, es un acto de cariño y bondad que se deja de hacer por falta de espacio, pretexto escudado en un ritmo de vida que lo único que nos hace es perder el tiempo.

Una vez más la tauromaquia nos regala la posibilidad de vivir bajo otro de sus muchos valores: el tiempo. Hacer una cosa a la vez y hacerla bien, disfrutando, creando con el alma y corazón puestos para lograrla. Lamentables escenas vemos a diario en restaurantes, donde las familias se reúnen para comer, mientras aislados uno del otro, se abstraen, mirando sus celulares sin darse el tiempo de apreciar la comida ni en su vista ni en su paladar.

El toreo requiere tiempo y atención para enriquecer el alma durante un festejo, es tan fuerte su enigma, que logra cautivar a miles de personas y unirlas al tiempo que el astado embiste y el diestro crea arte al torear. Es quizá una de las razones por las cuales se mantiene vivo por más de 500 años como acto cultural y artístico. Es capaz de en una fracción de segundo, detener el tiempo, convertir en eterno el efímero momento del éxtasis espiritual, que es la comunión entre toro, torero y público; todos en un instante se convierten en un mismo sentimiento.

Por todo esto hoy me tomo el tiempo para ser agradecido con las personas que se han esforzado para lograr un espacio más dedicado a la tauromaquia. Todos ustedes saben quienes son, no necesito enlistar sus nombres. Tiempo de Toros es un proyecto para televisión donde procuraremos ir más allá de lo que acontece en el ruedo un día de corrida. Abarcaremos temas taurinos, como es evidente, pero no nos quedaremos ahí, iremos al tema económico, social, cultural y artístico sobre el entorno de la fiesta brava. Todos los viernes a las 21:00 horas, por el canal de televisión El Financiero Bloomberg, estaremos dedicados a captar su atención, a templar el avance de los segundos, para que juntos hagamos de ese espacio en el tiempo un programa de pensamiento, de cultura, de respeto y de pasión.

Ahora viene, claro está, la responsabilidad del tiempo. Tener el privilegio de desarrollar una actividad profesional basada en una pasión es un regalo de la vida. Es por eso que quienes conformamos el gran equipo humano de este nuevo proyecto, no queremos “robarle” a usted 30 minutos, queremos enriquecerlos, para lo cual estamos muy comprometidos y responsabilizados de hacer de Tiempo de Toros uno de sus mejores momentos los viernes en la noche.

Vamos a ir más allá de la actualidad taurina, nuestros invitados dedicarán su tiempo a brindarle a usted lo mejor de ellos y su relación con el toro, que no sólo nos dedica parte de sí, sino toda su vida.

No lo olvide, lo esperamos el viernes a las nueve de la noche para juntos disfrutar.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financieroreproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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