¿Qué fue lo que no les gustó a los árbitros que decidieron lo insólito? ¡No pitar la jornada 10! Aunque solo los de la Liga MX, porque la división de ascenso si jugó. ¿Qué no es la misma asociación? En el béisbol cuando paran unos, paran todos. Pero aquí como que no entendemos lo que es una asociación. ¿O sea que el día de mañana los árbitros de la división de ascenso pueden pitar partidos de la Liga MX, en lugar de los huelguistas? Francamente no lo entiendo.

¿Qué querían los árbitros, que Aguilar y Triverio se fueran un año? Pues sí, eso quieren y, para mí, tienen razón. Y me dio mucho gusto el atrevimiento y la osadía que tuvieron al parar el futbol mexicano; a pesar de las televisoras, que tendrán un serio problema para llenar los espacios vacíos. Ya basta, ya dejen a los árbitros en paz, ya basta de análisis con la ventaja de la repetición y con la famosa Cámara Phantom, ya basta de ex árbitros que ponen en evidencia los errores de sus colegas, que, además, debido a que gran parte de las faltas son de apreciación, condenan o absuelven según sea el árbitro sometido a juicio. No estoy justificando la calidad de los árbitros, si son buenos, malos o regulares; lo que no me pareció fue que los directivos del futbol mexicano se pasaran por debajo del arco del triunfo (el cual ellos deben de tenerlo bastante sucio) la autoridad que tiene un silbante dentro del terreno de juego. ¿Por qué encarar? ¿Qué no era suficiente un video? ¿O para qué sirve la cedula arbitral? Tan sencillo como aplicar el reglamento: “Agresión a un árbitro, es un añito y se acabó.” ¿Para qué buscarle chichis a las víboras?

Ya basta con este América tan crecidito. ¿Qué les pasa? ¿Son tan intocables que no saben perder, empezando por su presidente deportivo o no sé qué sea Ricardo Peláez? Es tanta la adulación del Grupo Televisa a este equipo que se creen intocables y, por consecuencia, no saben perder; no aceptan la derrota porque según ellos, son los más grandes. Son soberbios, prepotentes, siempre muestran enfado ante la contrariedad que es una derrota. Ya basta, Ricardito: hijo putativo de Azcárraga, porque no eres más que eso: un simple empleado de ese señor, que ahora estás y mañana ya no. Recuerda que la soberbia envenena, y se me hace que tú ya estás envenenado.

Pablo Aguilar debe irse un año, como todos los que han tenido un comportamiento similar, como lo cumplió el gran arquero argentino Miguel “Superman” Marín, como Zermattén. No, señores; ya basta de solapar a equipos y jugadores. Bien por los árbitros, esto será un parteaguas y, muy probablemente influya en el ánimo de los jugadores, quienes, para dar patadas en el campo de juego y para fingir faltas, son campeones; para robarle tiempo al partido, ganarían la medalla de oro; para reclamar al árbitro son los primeros; pero para unirse contra el pacto de caballeros, para abogar por compañeros contra el Régimen de Transferencias, no son capaces de dar ni arriesgar nada por ellos, ni mucho menos por los demás; muy machos y tramposos dentro del terreno de juego, y muy zacatones a la hora de unirse y luchar por cosas más serias.

Bien me decía un amigo: “El que es tramposo en el juego es tramposo en la vida real” y me temo que el futbol mexicano está lleno de esos.

Twitter: @patachueca93

Presentada por

patachueca

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