La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

En el toreo, durante toda su historia, nada ha sido fácil ni lo será, es sin lugar a dudas la profesión más difícil del mundo; podría parecer que la mayor complicación la tiene el toro en sus dos pitones, pero no es así, el medio taurino es complejo, tiene reglas no escritas en sus manejos, subir peldaños requiere de habilidad tanto dentro como fuera del ruedo.

Sergio Flores, tlaxcalteca de nacimiento, con 25 años de edad ha ido paso a paso en su formación taurina, primero bajo el estricto y efectivo sistema de Tauromagia Mexicana, ejemplar escuela taurina que brindó excelentes frutos a la tauromaquia nacional, como El Payo, Arturo Saldívar y Mario Aguilar.

Como novillero se formó en España, con enorme sacrificio, alejado de su familia y sólo con un objetivo en mente: convertirse en figura del toreo. Lo han castigado los toros, esas cornadas le han enseñado que el valor debe estar a la orden de la inteligencia y la tauromaquia, que a pelear ganan los astados y que hay que respetarles sus tiempos, distancias y ritmos.

Hoy Sergio Flores es una realidad que ha sabido aprovechar las oportunidades, la Plaza México ha contado con él, quien no las ha dejado pasar. Grandes triunfos, como el indulto al bravo “Gibraltar”, de Xajay, hace un par de años; dos orejas de peso a principios de esta temporada con un gran toro de El Vergel.

Su personalidad va de acuerdo con su forma de torear y eso es clave para que la gente se identifique con él. Sergio demuestra pasión por su vocación de torero, tiene educación taurina, entiende de tradiciones y respeto a las jerarquías, es por eso que va en pleno ascenso. Su momento ha llegado y está más que preparado para no dejarlo ir. Cuando habla lo hace siempre demostrando orgullo y cariño por ser torero, ama al toro y va ganándose un lugar en este complejísimo medio, dentro y fuera del ruedo.

Como cada semana, insisto en los valores de la tauromaquia aplicados a la vida. Para alcanzar las metas en el ramo que sea se necesitan varios factores, como vocación, pasión, sacrificio, trabajo, capacidad y saber leer los momentos y las oportunidades. Sergio lo ha hecho dentro del mundo del toro. Con educación y buen trato fuera del ruedo; con valor, entrega y capacidad torera dentro, con el toro, el máximo sinodal y quien pone a cada cual en su sitio.

El domingo en la Plaza México, Sergio Flores entendió el momento, la oportunidad ganada a pulso, cortándole las orejas a los toros, entregándose tarde a tarde y toro a toro tanto en la capital como en provincia.

En la que ha sido la mejor entrada de la temporada actuaron el maestro Pablo Hermoso de Mendoza, Joselito Adame y Sergio Flores, ante dos toros de Los Encinos para el de a caballo, y cuatro de Jaral de Peñas para los de a pie.

La lectura es sencilla, la gente está de regreso en carteles estrella. La seriedad del toro en el ruedo ha dado ya a Tauroplaza México el sello de calidad, garantía y grandeza que necesita este magnífico espectáculo. Estas tardes crean afición, muchos de los ahí presentes que vivieron la emoción única e incomparable del toreo regresarán domingo a domingo.

Pablo Hermoso dio cátedra ante dos toros estupendamente presentados, siendo su primero un gran astado; desgraciadamente el rejón final le privó de salir a hombros en su tarde número 20 en Insurgentes.

A pie en mano a mano de dos mexicanos, donde se esperaba una rivalidad intensa, Joselito Adame no estuvo, algo pasa; no ha dejado de ser el buen torero que lo ha llevado a la cima, simplemente hay factores que desconozco y que no están engranando en el momento.

Sergio Flores sabía que esta tarde no podía pasar. Tiene actitud, alegría por torear, entrega a su profesión con todas las consecuencias, pero lo más importante de todo esto es que Sergio, además de estas cualidades, es muy buen torero, conoce el oficio y su expresión al torear es muy buena. Cuenta con entrega, valor y calidad en su trazo y tauromaquia.

Lo que más me llamó la atención y más gusto me da es el cariño natural y la enorme conexión que tiene Sergio con el tendido. La gente lo quiere, lo admira y lee en él la naturalidad de un triunfador. Pasta de ídolo.

Ese es el camino, el toro es agradecido y Sergio se abre paso con argumentos de torero importante.

 

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financieroreproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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