La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

La fiesta de los toros en México ha sido siempre gran anfitriona de toreros extranjeros, principalmente españoles, quienes desde los años 40 del siglo pasado venían a pasar los inviernos para hacer “las Américas”. Época dorada de intensa rivalidad, de tardes memorables que tatuaron en el corazón de cientos de miles de mexicanos la afición a los toros. Los llenos eran impresionantes, festejos incluso dos veces por semana; pasión y cultura.

Claro que los tiempos han cambiado, la sociedad de hoy no es la misma que en aquellos años —desgraciadamente—, se ha perdido la educación en muchos ámbitos sociales, el respeto a los mayores, el respeto a los distintos puntos de vista. Si bien hemos ganado en el terreno de la libertad de expresión, ésta muchas veces se confunde con libertinaje, sobre todo en redes sociales, donde bajo el anonimato se expresan verdaderos improperios que sólo hacen lucir a las personas por su falta de inteligencia, capacidad y educación. En el tema taurino hay mentes brillantes en redes, inteligentes, respetuosas, buenos aficionados, desgraciadamente hay otros que son incluso un mal, no por censurar, sino por hacerlo sin conocimiento, y lo más triste, sin respeto al toro, que como he dicho siempre, saldrá bueno y malo, pero siempre hay que respetarlo, siempre hay que entender que no hay un sólo ganadero en el mundo que vaya a una plaza con otra idea e ilusión que no sea la de triunfar.

Hoy en México contamos con estupendos toreros, capacitados, con vocación de vivir la dura vida de torero, y no me refiero a la dureza pensando en las cornadas, esas son gajes del oficio, me refiero a la injusticia, al olvido, a jugarse una vida de sacrificio y sueños en cada toro, cada tarde.

La situación económica mundial y la globalización nos hacen voltear hacia afuera, sin valorar la riqueza cultural y el enorme potencial de nuestro país, que pese a llevar décadas pésimamente manejado, sigue vivo, con gente buena que a diario y con sacrificio mantiene en movimiento esta gran nación.

Aplicando esta teoría al mundo del toro, creo que es momento para dejar de mirar al exterior. Si bien a los aficionados nos gusta ver a las figuras extranjeras, son un lujo, no debemos crear una estructura taurina alrededor de ellas; contamos con calidad y variedad suficiente para poder hacer de nuestra fiesta un espectáculo autosuficiente con nuestros matadores, ataviado por los que verdaderamente interesan al gran público.

Toreros mexicanos consolidados hay muchos: Juan Pablo Sánchez (quien ilustra este artículo y que el pasado domingo dio otro toque de atención en la Plaza México, mostrando madurez, capacidad, temple, arte y valor), El Payo, Joselito Adame, Arturo Saldívar, Sergio Flores y Fermín Rivera son jóvenes cuajados. Existe el grupo que lleva más años y está compuesto por matadores sobradamente probados como grandes toreros, como Arturo Macías, Ignacio Garibay, El Zapata, Jerónimo, Federico Pizarro, Fabián Barba, El Conde, José Luis Angelino, entre otros. Existe todavía una camada más joven de toreros recién alternativados, como Luis David Adame, Gerardo Adame, Gerardo Rivera, El Calita, Diego Sánchez, Ricardo Frausto, Angelino de Arriaga; la lista puede seguir.

Estos nombres como base, aderezados con los extranjeros (siempre y cuando estos entiendan y devuelvan el cariño recibido por muchos años a cambio de asumir el momento de la fiesta, desde el punto de vista económico y social), harán que nuestra fiesta crezca y se consolide. Bienvenidos todos, siempre y cuando respeten la historia y abolengo de una fiesta por la cual se está trabajando para levantarla. Todos tenemos que poner un granito de arena para construir de nuevo la pasión: ganaderos, matadores, subalternos, prensa y público tras un mismo objetivo, que es promover y difundir la tauromaquia basándonos en su grandeza, misma que debemos exigir cada tarde en el ruedo. Tenemos la oportunidad. Manos a la obra.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financieroreproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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