Bien lo dijo ayer Alberto Ruiz en este mismo espacio: la era digital ha llegado al futbol. Como todos quienes seguimos el futbol mexicano sabemos, en días anteriores, el club Guadalajara anunció que no renovaría contrato para que los partidos que celebra como local sean transmitidos por televisión. Han preferido arriesgar y transmitir por sí mismos a través de internet por medio de su propio canal, el cual fue bautizado como “Chivas TV”. ¿Motivos? Muchos. El principal argumento es que la televisión no les ofrece la cantidad de dinero que realmente valen las transmisiones de los partidos de su club. Efectivamente: según la encuesta efectuada por encargo del comité de dueños de equipos de la Liga MX, Guadalajara es, después de América – equipo que por obvias razones, jamás abandonará el esquema actual de televisión abierta – el equipo con mayor cantidad de seguidores en territorio nacional, con un 21% de las preferencias totales. Lejos se encuentran los equipos que le siguen en arrastre, Cruz Azul (12%) y U.N.A.M. (9%).

¿A quién afectará esta decisión?

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Gran cantidad de críticas han surgido tras la decisión de abandonar la televisión que ha tomado Guadalajara. La mayoría de éstas surgen precisamente, de la televisión. Sin embargo, es necesario analizar con la cabeza fría beneficios y perjuicios de dicha decisión. Por un lado, el propio Guadalajara renuncia a obtener dinero por concepto de derechos de transmisión y arriesgar para generarlos por sí mismo. Tienen muy en claro cuál es su punto de equilibrio: aseguran que al tener 106,145 suscriptores que desembolsen dos mil setecientos cincuenta pesos cada uno al comprar los partidos de todo el año, los ingresos por este concepto serán equivalentes a 14.5 millones de euros. Por otro lado, si hablamos sobre el perjuicio causado a los seguidores de la escuadra chiva que viven en la zona conurbada de Guadalajara, creo que no lo habrá. Me explico: en Guadalajara, los seguidores tanto de Guadalajara como de Atlas, se encuentran ya acostumbrados a que ver por televisión un partido de sus equipos como local tiene costo; ya sea acudiendo al estadio, contratando el evento por medio de la televisión satelital, o acudiendo a un restaurante o bar en el que normalmente se les cobra a los parroquianos una cuota por entrada (cover) y, en algunos lugares, consumo mínimo; lo anterior debido a que dichos restaurantes y bares deben pagar una cuota que oscila entre los 2mil y los 3mil pesos para la contratación de estos eventos, a diferencia de las cuotas residenciales, que van desde los 170 a los 250 pesos. Con esta nueva opción, los seguidores de Guadalajara que no asisten al estadio saldrán ganando: no requerirán de suscripción a la televisión satelital para poder ver los partidos que su equipo dispute como local, y los restaurantes y bares, teniendo un buen proveedor de internet podrán ofrecer la transmisión de estos partidos a sus clientes; hasta una fonda o una taquería podrá ofrecer la transmisión, ya que el costo a pagar por un año de Chivas TV será el equivalente a lo que cuesta contratar un solo partido por medio de la televisión satelital – en la plataforma de internet no habrá diferencia entre suscripciones residenciales y comerciales –.

Por otro lado, los afectados serán aquellos seguidores de Guadalajara que radican el resto del país, acostumbrados a la gratuidad de estas transmisiones; además de los seguidores del resto de los equipos autodenominados grandes, quienes tendrán que pagar por ver los partidos que sus equipos disputen en la cancha del rebaño. Imagínense, quienes están acostumbrados a ver los partidos entre Guadalajara y América desde la comodidad de su hogar, ahora tendrán que pagar 500 morlacos por presenciar dicho partido. Lógicamente, pondrán el grito en el cielo, y más si son arengados a hacerlo por parte de las cadenas televisivas afectadas. De todas maneras lo presenciarán. El partido entre Guadalajara y América será un negocio redondo: el 47% de la población es seguidor de uno de estos dos equipos, y si le agregamos el hecho de que éstos repiten que dicho partido es el clásico nacional con igual o mayor vehemencia que el masiosare del himno nacional, sentirán la obligación patriótica de presenciar dicho encuentro. En ese caso, cualquier persona que tenga patio grande en su casa y buena velocidad de internet, tendrá una gran oportunidad de negocio a la vista, así no sea seguidor de ninguno de estos equipos. Pensemos en: cover: $80. Traiga su hielera y su carne, asador abierto. Buen business, creo.

Las personas como Su Servidor, que no somos simpatizantes de este equipo, nos veremos afectdos en el hecho de que la oferta televisiva de sábado en la noche se verá reducida. En mi caso, Santos Laguna visitará a Guadalajara hasta el torneo Clausura 2017; será hasta aquel día cuando me veré en la necesidad de contratar un evento por dicha plataforma, cuando seguramente se haya depurado y tenga mayor calidad de señal que la que emitirá en los primeros encuentros. Para esas fechas, de seguro tomaré previsiones y me organizaré con mis familiares y amigos: seguramente elegiremos como sede la casa de quien tenga internet confiable y una televisión con alta definición de buen tamaño, y en la coperacha correspondiente irá incluida la cuota de 200 pesos para la contratación del partido junto al concepto de cheves, hielo, tortillas, carbón, carne para asar y demás suministros imprescindibles para pasar una noche futbolerolagunera como lo ordenan los cánones.

Otros riesgos

Jorge Vergara sabe que al desafiar al duopolio televisivo está jugando con fuego, se está metiendo entre las patas de los caballos. Sin embargo, de resultar exitosa su apuesta, estará sentando un precedente muy peligroso… para el duopolio Televisa – TV Azteca, ya que el modelo podría ser replicado, en la escala correspondiente, por el resto de los equipos; y las televisoras perderían el poder omnímodo que tienen sobre el futbol mexicano – ojalá –. Esto, ¿qué acarrearía? Que cada equipo cobre por presenciar sus partidos como local, lo que resultaría sumamente oneroso al aficionado, y les saldría contraproducente a los dueños de los clubes, conduciéndolos a tomar otras medidas como replicar el modelo de las ligas europeas o las estadounidenses, en donde sea la misma liga la que negocie las transmisiones en paquete, repartiendo los beneficios proporcionalmente entre los clubes; en donde cualquier persona pueda, por medio de su sistema de cable o satélite, contratar en paquete toda la temporada y disfrutar sin distingos de cualquier partido. Lo anterior fue lo que intentaron en 1991 los señores Francisco Ibarra y Emilio Maurer, quienes desataron la furia de Televisa cuyos dueños, en contubernio con el salinato, depusieron y encarcelaron a estos federativos rebeldes para restablecer el imperio y que todo siguiera como antaño.

También, el conducirnos a un esquema en el que quien desee ver futbol mexicano tenga que pagar, resultará un tema sumamente politizable, apetitoso para que quien demagógicamente desee granjearse respaldo popular, decida de golpe y porrazo decretar la gratuidad del futbol, como lo hizo en Argentina la expresidente Cristina Fernández de Kirchner; dando como resultado la merma en los ingresos de los clubes al grado que, hasta los equipos grandes tengan que negociar para hacerse de jugadores buscándolos baratos y en cómodas mensualidades, como el conocido caso de Racing de Avellaneda con el “Pulpo” González.

Veremos qué sucede.

Agradezco sus opiniones y comentarios

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