AL LARGUERO
Por: Alejandro Tovar Medina
Articulista invitado
La permanente curiosidad hace recordar al viejo maestro con su consejo de vida, con su lección de visión, incluso para almas torturadas: “lee cuanto puedas y nunca estarás solo» y, seguro, uno se obliga a pensar que los personajes sobresalientes escucharon aquello de «los grandes objetivos no se logran con talento, se logran con pasión y paciencia». Eso seguro que lo escuchó Isaac del Toro y lo adoptó como religión propia, porque por 22 días acaparó al mundo ciclista cabalgando con Pogacar en el Tour de Francia cual Bucéfalo, cual Babieca, cual Marengo, los caballos de los héroes históricos, porque este par se fabricó su entrada al grupo selecto para acompañar las glorias de Anquetil, Hinault, Merckx.
En la montaña francesa, sin que nadie lo viera, Isaac sacaba el traje y la capa de Superman y se la ponía. No le sorprendía que le fueran justas, era como un moderno Napoleón en el valle de las Galias. Y así llegó al cierre en París. Pasó ante el Arco del Triunfo, la Plaza de la Concordia, el Museo de Louvre, la Ópera y entró en los Campos Elíseos. Tercero general y uno como el joven más brillante. Tal vez muchos no le dan el justo mérito pero Isaac es un héroe modero y ejemplar, de los que tanto necesita nuestra gente y México.
Dándole vuelta a la moneda, uno encuentra que las enseñanzas de malas experiencias, se te pegan como una costra. De los últimos cuatro torneos MX Santos ha sido último en tres. Se hubiese descenso hace rato que ya estaría compitiendo por allá. En esta nueva película ya perdió dos de dos, pero Mr. Paiva debe estar preocupado porque él no puede entrar a resolver las fallas de sus atacantes. La forma como Villalba entró solo, libre para cabecear y marcar fue deprimente, impropio para un profesional exportado. Igual sucedió con una pelota en el área chica que no supo resolver Di Yorio. «Si quieres tener nuevas ideas, lee libros viejos», dicen. De repente Santos parece una gran herida colectiva. Le acompaña siempre la controversia y hasta el escarnio.
En los medios, aunque pasen los años, siguen imperando las viejas costumbres de favorecer a los equipos que tienen buen historial, fama o poder económico, por encima de los que sobreviven o solo enfrentan a sus propios fantasmas. Sin embargo, la proliferación de los propios medios hacen que la gente tenga un mejor panorama y conocimiento, lo que hace que muchos hechos se rechacen. Son como mecanismos sacados de una caja. Se dio en Monterrey el último sábado. Tigres ganaba 2-1 pero San Luis no dejaba de ir y venir. Cuando ya todos hablaban de tres puntos felinos, un joven mexicoamericano, David Rodríguez (24) se quitó a tres amarillos con gran habilidad y desde el límite del área la puso al ángulo superior derecho. Un verdadero golazo al que nadie le dio el mérito debido, todo fue lamentar la igualada.
Dijera en estos casos el gran Eduardo Galeano (1940-2015), periodista y escritor uruguayo de alta fama: «Al fin y al cabo somos lo que hacemos por cambiar lo que somos». Y vaya que tenía razón.
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