Escuchamos atentos la disertación del titular de la CONADE, Rommel Pacheco, quien resumió una encomiable visión social del deporte, subrayando su importancia como eje en la estrategia de seguridad, prevención de adicciones y reconstrucción del tejido social. La teoría gubernamental es hermosa, impecable en el papel; sin embargo, se desploma de forma estrepitosa al cruzar las puertas del cómodo auditorio y confrontar la áspera realidad de las calles. La visión oficial dista profundamente del día a día de niños y jóvenes que sueñan con la gloria o que buscan un balón como salvavidas, atrapados en un auténtico viacrucis.
La primera aduana
El acceso al espacio público, donde hay que pagar por entrar a unidades deportivas construidas hace años y con mínimo mantenimiento, operan bajo el esquema de ingresos “autogenerados”, rentan espacios al mejor postor, sobreviviendo sin programas deportivos institucionales. Sus clientes son ligas y escuelas privadas que alquilan canchas, pero no garantizan calidad; se convierten en guarderías deportivas que desaprovechan la edad de oro del proceso formativo, mientras los padres cubren mensualidades, uniformes, arbitrajes, más lo que se acumule. Si surge una instalación está sentenciada al abandono por el paso del tiempo.
Cuando nace una estrella
No es por el sistema, sino porque el campo fue el refugio de chavos que coincidieron con algún personaje quijotesco, que entregan su vida a orientarlos hasta que la salud o el bolsillo lo impiden, sumado al incondicional apoyo familiar. Son la fusión de talento y aliento.
El entorno amateur es desalentador
En el futbol, la función social se diluye ante dirigentes enquistados que permiten el abuso de ligas que cobran por todo, inscripciones, credenciales y multas. Carentes de programas modernos viven un atraso de 40 años. En este ecosistema mercantilizado, Escuchamos atentos la disertación del titular de la CONADE, Rommel Pacheco, quien resumió una encomiable visión social del deporte, subrayando su importancia como eje en la estrategia de seguridad, prevención de adicciones y reconstrucción del tejido social. La teoría gubernamental es hermosa, impecable en el papel; sin embargo, se desploma de forma estrepitosa al cruzar las puertas del cómodo auditorio y confrontar la áspera realidad de las calles. La visión oficial dista profundamente del día a día de niños y jóvenes que sueñan con la gloria o que buscan un balón como salvavidas, atrapados en un auténtico viacrucis.
LA PRIMERA ADUANA
El acceso al espacio público, donde hay que pagar por entrar a unidades deportivas construidas hace años y con mínimo mantenimiento, operan bajo el esquema de ingresos “autogenerados”, rentan espacios al mejor postor, sobreviviendo sin programas deportivos institucionales. Sus clientes son ligas y escuelas privadas que alquilan canchas, pero no garantizan calidad; se convierten en guarderías deportivas que desaprovechan la edad de oro del proceso formativo, mientras los padres cubren mensualidades, uniformes, arbitrajes, más lo que se acumule. Si surge una instalación está sentenciada al abandono por el paso del tiempo.
CUANDO NACE UNA ESTRELLA
No es por el sistema, sino porque el campo fue el refugio de chavos que coincidieron con algún personaje quijotesco, que entregan su vida a orientarlos hasta que la salud o el bolsillo lo impiden, sumado al incondicional apoyo familiar. Son la fusión de talento y aliento.
EL ENTORNO AMATEUR ES DESALENTADOR
En el futbol, la función social se diluye ante dirigentes enquistados que permiten el abuso de ligas que cobran por todo, inscripciones, credenciales y multas. Carentes de programas modernos viven un atraso de 40 años. En este ecosistema mercantilizado, el formador fue sustituido por el instructor improvisado, sin pedagogía y contagiado por la fiebre del dinero; tipos que gritan, excluyen al que “juega mal” porque no ayuda a ganar el trofeo dominical y ven en el alumno una simple mensualidad, frenando el crecimiento técnico y humano de las bases. Esto explica por qué, en un país de 130 millones de habitantes, el sector amateur apenas supera los 100 mil afiliados.
Este recorrido ilustra el abismo entre la buena voluntad y el terreno de juego. Para que el deporte sea un factor real de cohesión y paz social, urge instrumentar programas de excelencia. Al discurso oficial le recordamos que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno., frenando el crecimiento técnico y humano de las bases. Esto explica por qué, en un país de 130 millones de habitantes, el sector amateur apenas supera los 100 mil afiliados.
Este recorrido ilustra el abismo entre la buena voluntad y el terreno de juego. Para que el deporte sea un factor real de cohesión y paz social, urge instrumentar programas de excelencia. Al discurso oficial le recordamos que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.
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