AL LARGUERO
Por: Alejandro Tovar Medina
Articulista invitado
De cuando en cuando el hombre debe visitar ese espacio donde habitan sus sueños, porque, como vinos finos, el tiempo en barricas especiales hace que esas ilusiones se maduren o bien, si solamente son veleidosas como el dueño, pues llevan la tendencia a desaparecer, como igual pasa con los sueños de los fans que creen que el Mundial nos llevará a tocar el cielo, sin darse cuenta de que éste es el tiempo ideal de los antihéroes.
Sin embargo, en el medio hay una orfandad que le llega al seguidor de futbol, porque somos parte de una sociedad indecisa, saturada y hasta cansada, lo que la hace más manipulable. Mucha gente cree en los gritos de Gómez Luna y Vaca, qua parecen narradores de beisbol o de radio, no de TV, pues sobre la imagen debería ir la enseñanza y no la retahíla de gritos, o de risas y bromas que asemejan a un grupo que juega dominó en algún bar.
Recurren al exárbitro Guerrero para el toque técnico, pero sorprende porque no da el nombre de nadie, solo dice “el jugador de tal, le hizo faul al jugador de aquel”, a pesar de tener los números a la mano. O no conoce a nadie o lo toman a él mismo fuera de lugar. Y por si fuera poco, luego aparecen una fila de comentaristas, todos extranjeros. ¿Qué no habrá mexicanos capaces ya?
El juego de futbol se va haciendo una comedia teatral. Jardine sabe que sin Fidalgo y Henry la vida no será la misma, mientras los nuevos no tomen la velocidad adecuada, y solo mantiene a Brian allá arriba como la luz del faro de Alejandría sobre el Mediterráneo. El América navega en un mundo muy especial, muy suyo, uno loco y disparatado, con un extenso catálogo de soledades.
En ese mismo laberinto arribó Gabriel Milito. Si antes la gente de Chivas pensaba que podía caer de un infarto a medio partido, ahora lo sujetan con cadenas porque quiere meterse a la cancha, para recordar sus tiempos en Independiente, sucesor de la gloria de Zurdo López, Pancho Sá, Villaverde, Enzo Trossero, Monzón, Tuzzio, Gamarra, Villalba, Serrizuela en la zaga central del Rojo. Los tiempos cambian, en la vida y en el futbol. Ahora este deseo es poesía de un instante.
A la corta y relativa distancia queda el show del español Torrent, que después de la derrota en casa, con abucheo, insultos y demás, abordó su conferencia de prensa con una sobrecarga de soberbia y arrogancia, aparte de lo que siempre tuvo con los medios locales: una mirada de un aire de superioridad que no pudo contener. Ahora todo cuanto diga de Monterrey, serán anécdotas.
Hoy, lo verdaderamente mágico sería poder vivir sin celular, porque la gente está aferrada al aparato hasta cuando come o reza en la iglesia, es síntoma de los tiempos que vivimos. Lo admirable sería que los chicos expertos en esa tecnología nos asesoraran para implantar una dosis generosa de IA para mediar los achaques de la vida. Algo que transforme la ansiedad en alegría.
Con el único propósito de sobrevivir a esta vida de caos, dejando de crear espacios para la melancolía, sería bueno ver como películas de acción repetitivas, al menos esta semana, las acciones de Lamine Yamal (3 goles) ante el Villarreal. Una cátedra de belleza de un chico de solo 18 años que juega como si llevara el doble en la cancha, con Pedri detrás suyo. Este par muestra que el futbol es un estado de ánimo superior si lo ejercen fuerzas de super dote. Estos dos, trastocan la identidad, el placer y el tiempo. Pueden cambiar la imagen de los vampiros del futbol.
X (Antes Twitter): @Tovar1TV
