AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Para Doña Esther Medina (1933-2019)

Madre: seguramente que el diablo ha contratado nuevos agentes y soldados más crueles, porque los que antes se consideraban castigos del cielo, ahora son verdaderas olas de maldad que nos envuelven, entra la pandemia, la pobreza, la caída de la moral y la ética. Por si fuera poco, en el ambiente político y todos los sueños de la razón, de verdad y creélo, nos producen monstruos.

A principios del año, mamá, sentíamos todos los veteranos que nos bastaba la vida con no estar enfermos y ahora, ya vacunados, hasta dejamos olvidado el cubrebocas y varios de los protocolos tan publicitados. Uno ya no vaga por las calles viendo muchachas y tirando penales imaginarios o pensando en fortunas, cuando uno tiene ese eterno lastre de sentirse culpable.

Aunque tu ausencia siempre nos da una triste sensación de orfandad, recordamos tus palabras cuando asegurabas, sin que faltara razón, que el nuestro es un mundo de obsesiones y que nos movemos con cierto ritmo animal, con falta de cordura y se encuentran cosas, como sentimientos más radicales hacia la gente, hacia las cosas. Pero hay que ver que son instintos que ven por la supervivencia y hasta uno piensa que los animales sonríen, aunque no los podamos ver.

Es cierto aquello que decía la madre respecto al deporte, pues se sostiene que la razón de que éste sea importante, es porque está dirigido por hombres, ¿qué tal si lo hicieran mujeres? Aunque en este tiempo de zombis que vivimos, mamá, uno ya no sabe si manda la gente o el dinero.

Encaja perfecto lo que decía Sigmund Freud, “hay una historia detrás de cada persona. Hay una razón por lo que son lo que son y no es solo porque ellos lo quieran. Algo en su pasado los ha hecho así y algunas veces es imposible cambiarlos”.

Andamos siguiendo al futbol, como desde niño, cuando decías que era un loco pequeño, que movía la pelota solo, en el corral, de un lado a otro librando los alambres de colgar ropa y gritando los nombres de jugadores reales e imaginarios, en un juego fantástico, con un solo protagonista que lo mismo hacía jugadas desde el fondo, que driblaba rivales y terminaba haciendo goles.

He leído que el futbol previene males como la obesidad, la diabetes e hipertensión, además de ayudar a la salud mental. Es para quien lo practica, claro. Y uno ve que en la pandemia mucha gente supo de la desigualdad en el mundo y tal vez sugerirle que juegue futbol no les vendría mal. Aunque da la impresión de que no todos quieren a cada paso mostrar vitalidad, ingenio y creación.

Dirían los Cadetes “aquí no hay novedad” mamá. Bueno, Santos le hizo cinco a Querétaro y ahora va con Rayados.

Ojalá que Almada haya aprendido lecciones, porque ese rival lo ha crucificado. Decir que nuestra gente es única para ilusionarse, ¿de dónde le vendrá tanto entusiasmo, tanta pasión?, Es para preguntarse ¿qué tanta felicidad hay en tener esperanzas, mamá?. La nuestra debe ser vernos de nuevo y a este paso, tal vez y sea pronto, Ma.

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