AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Juan B. Tovar (f), sostenía en su momento, que el hombre se debería inventar una vida alterna, no para cambiarla por su actualidad, sino para ubicarse en senderos, que a la vez de imaginarios tuviesen como capital a la ilusión y a la esperanza en sus provincias, aunque debemos estar claros que la ilusión es soñar despierto. Hoy en día, ante la vida monótona que nos da la pandemia, no estaría por demás intentarlo. Total que los pájaros tienen sus alas y vos, ilusiones.

La gente que sigue al futbol de por vida, se enamoró del juego a la vez que se enamoró de las mujeres y todo ello sin pensar en las consecuencias, que habrán sido inicialmente de emociones y sexualidad pero ambos factores traen dolores y trastornos. Con todo y eso, el hombre jamás podrá desprenderse del futbol y del amor por las mujeres. Es como un culto a la vida y claro, a la muerte.

Hay gente que tiene incapacidad para identificar los afectos y diferenciarlos. No pueden describir sentimientos, tienen dificultad para imaginar y fantasear. Los hombres bien correspondidos en amores y fieles seguidores de un equipo ganador, suelen ser los más dichosos. “No hay lugar en el mundo que un hombre pueda sentirse más contento que en una cancha de futbol”, decía Albert Camus. Igual quien sabe de los límites que provoca el amor de una mujer.

Nosotros, los niños de San Isidro, forjamos la idea de la relación con la vida, el tiempo y la actualidad, gracias al futbol. Aquellas batallas memorables de cada quince días en domingo a la tarde, eran sesiones de vida. Esos muchachos del Laguna mostraban que no hay éxito sin disciplina, que el infierno está vacío y que todos los demonios viven aquí, que si el dinero va adelante, todos los caminos se abren. Eran gente con voluntad y pasión ejemplares.

Aprendimos mucho antes que los comentaristas famosos de la tv, lo que es un carrilero, porque Luis Gómez, lateral derecho, se adelantó a su tiempo y jugaba por toda la pradera, como un extremo natural. Le apodaban Gato. Lo mismo marcaba fuerte y tenía una barrida elegante, que metía centros de oro. O Raúl Saucedo, pierna derecha maravilla. Un día logró lo que nadie. Rompió la malla en un golazo, tirando desde fuera del área. Moreno, de cara larga y afilada.

Aunque siempre vivimos una sensación de vulnerabilidad, nunca terminamos de aprender con tantas generaciones de jugadores verdiblancos. Celedonio Mora que ya va en sus 81, vino como punta izquierda y aquí lo hicieron lateral. Un acierto grande, porque cabalgaba por la banda y hacía goles, como aquél milagroso de último minuto tirándose de cabeza ante el Salamanca.

Nuestras vivencias personales, de futbol y del amor, que todos las tenemos, son historias verdaderas de los hombres que tienen mezcla de ángeles y demonios. Algo de todo. Entonces aboguemos por una vida paralela, apoyándonos en el futbol y en amores perdidos y pensar, ¿la fe de la veracidad es algo que se convierte en verdadero aunque no haya sucedido?.

Por tanto, sigamos con vida, amor y futbol, porque en la existencia no cuentan los pasos que has dado, sino las huellas que has dejado.

Claro que nos espera un gran año 2021 y volveremos a ser felices. En el futbol y en el amor. Recuerda bien:

“Nunca renuncies a algo en lo que no puedes dejar de pensar ni un solo día”.

Winston Churchill

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