Pues murió Diego Armando Maradona a sus 60 años. Le faltaban unos años para llegar a la edad de la “viejentud”. Un hombre surgido del barrio, dotado de una pierna izquierda privilegiada, capaz de maravillar al mundo entero. Pudo haber ganado dos copas del mundo, sólo que Menotti no lo quiso para la Selección Argentina de 1978, campeona del mundo en su país. En aquel tiempo Diego capitaneaba a los juveniles que se coronaron campeones en Japón un año después. 

Nunca fui un admirador de Diego. Siempre me pareció un jugador que no merecía estar a la altura de Pelé, simplemente porque, a mi juicio, no era un jugador completo. 

Sin embargo, llegó el día de las alabanzas para él y no es buen momento de acordarse de las malas. Hoy debo reconocer lo grande que fue “El Pelusa”: sus andares por el Barça, cuando aquel jugador Basko Goikoetxea le hizo pedazos la pierna; la figura que fue para el Nápoles y para la misma ciudad. 

Hoy, toda Argentina está de luto, ha muerto el que para muchos ha sido un dios, ¡aquel de la mano de Dios! que espero no se lo reclame ahora que estará en su presencia. Este super astro que vengó a toda una nación, que había sufrido la derrota de la Guerra de las Malvinas, aquel gol que sembró ingleses por todo el campo de futbol, aquel momento en que sin derramar una gota de sangre puso a los ingleses en su lugar con la sola magia de un zurdo privilegiado y el sudor de su frente. 

Maradona pudo con todo y con todos en el futbol. Sin embargo, nunca pudo con los obstáculos que le ponía la vida. Murió a una edad cuando a todos nos falta mucho por vivir. Fue un hombre libre que vivió la vida como él quiso y la misma vida lo derrotó. La FIFA, especialmente Blatter nunca lo aceptó, no era invitado a los grandes eventos, en donde se juntaban los santos señorones de la organización deportiva más fuerte del mundo, y ¡mira lo que son las cosas! Maradona siempre los acusó de corruptos y, como en el Flautista de Hamelin, fueron apareciendo todas las ratas.

Descanse en paz un hombre que lo tuvo todo, que lo ganó todo, que venció a todos, pero que nunca pudo con sus adicciones, como el mismo lo decía. Crecer en un barrio de condición precaria, en donde el futbolito era el pan nuestro de cada día y en donde los principios y los valores brillaban por su ausencia, fueron estos los que al final de cuentas lo llevaron a la tumba. 

¡Descanse en paz Diego Armando Maradona!

Mis favoritos en los cuartos de la liguilla: León, América, Pachuca y Tigres. Ya veremos.

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