La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

Pamplona, España, Fiestas de San Fermín. Cada año el mundo entero voltea para maravillarse con la celebración más interesante y diversa de la cultura taurina de un pueblo que se funde con cualquier cantidad de idiosincrasias distintas, durante siete días de felicidad en torno a la veneración del toro bravo.

Con una población de más de 201 mil habitantes, la ciudad navarra alcanza el increíble número de 1.5 millones de visitantes durante la semana de fiestas, lo que arroja una derrama económica enorme para el lugar, aportando la tauromaquia (como sucede siempre): cultura, tradición y economía.

El encierro supone uno de los mayores atractivos de la feria. Poco más de dos minutos duran en promedio los traslados de los seis toros desde los corrales hasta la plaza donde deberán ser lidiados por la tarde. Las estrechas y añejas calles pamplónicas se convierten en un túnel de adrenalina; hay temple por parte de los corredores experimentados, y audacia (y hasta imprudencia) por los corredores que no tienen el conocimiento del toro en cuanto a sus distancias y velocidades.

El peligro es inmenso. San Fermín, santo a cargo del cuidado de los mozos, trabaja intensamente para salvar una y otra vez a quienes caen o son alcanzados por los toros, que suelen convertirse en un convoy de bravura, al ritmo de seis entrenados cabestros que los guían por las calles. La adrenalina de esos dos minutos perdura para toda la vida, tan es así que existen audaces de otros países que vuelven todos los meses de julio a sentirse vivos corriendo delante de los toros, desafiando a la muerte y al destino.

Las Fiestas de San Fermín en Pamplona son el claro ejemplo de la importancia de resguardar, difundir y mantener las tradiciones de los pueblos. Estoy convencido de que muchos de los turistas que abarrotan la ciudad no son aficionados a los toros, pero son lo suficientemente inteligentes para dejarse abrazar por la cultura de la tauromaquia. Para todos los ignorantes que afirman que ésta genera violencia, el índice de agresiones es prácticamente inexistente. No me quiero imaginar si en una semana de festejos se reunieran las porras, barras o grupos violentos y de choque que existen en el futbol. Esto es un claro ejemplo de que una corrida de toros es el ritual donde se celebra la vida danzando con la muerte, teniendo siempre como premisa el respeto al prójimo, sea o no taurino.

El encierro no tendría ningún sentido si horas más tarde no se celebrara la corrida de toros. La Feria de Pamplona es una de las más importantes del mundo taurino, son siete llenos totales más una corrida de rejones el día seis y una novillada el día cinco. La Casa de la Misericordia de Pamplona es la encargada de organizar y gestionar los festejos taurinos, aplicando justicia al repetir al año siguiente a los toreros triunfadores, balanceando carteles con figuras y con jóvenes emergentes, ante las mejores ganaderías. Además la utilidad de lo generado durante los festejos se destina íntegramente a causas de beneficencia.

Tomando este ejemplo de la feria, la promoción de la cultura taurina, el respeto en la convivencia, la celebración de la vida, etc., no termino por explicarme el oportunismo político mal entendido de diputados y senadores del lamentable PVEM, cuya falta de capacidad los tiene confundidos al no entender que su trabajo es intentar mejorar el nivel y condiciones de vida de los ciudadanos de nuestro vapuleado México. Entiendan la importancia de las tradiciones para un país, entiendan que gran parte de la situación en la que vivimos es debido a su incapacidad, corrupción y complicidad, no se los digo como aficionado a los toros, se los exijo como ciudadano que aporta impuestos para generar sus injustificados sueldos; trabajen por México, por sus niños, por su juventud, dediquen el tiempo para fomentar la educación y el deporte, la ciencia y la investigación, midan las consecuencias de sus “notables” propuestas como la del circo o el exterminio del toro bravo; aprendan de San Fermín, mientras yo le pido a él que los cuide y que los guíe.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financieroreproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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