La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

La tauromaquia se ha basado en el respeto y continuidad de tradiciones centenarias. Esto no hubiese sido posible sin generaciones de familias enteras dedicadas en cuerpo y alma al toro, primero en las dehesas, para rematar en las corridas.

Son muchas las familias que alrededor del mundo se han dedicado a la cultura de la tauromaquia; una de las más representativas son los Lozano, en España. Vienen a colación por la gran Feria de San Isidro que han tenido como ganaderos, donde de 12 toros lidiados, cuatro brindaron opciones de triunfo importantes.

El mundo del toro tiene reglas no escritas, jerarquías que hay que respetar y protagonismos que hay que evitar. Todo este conocimiento se encuentra en la cultura y educación taurina, la que no se está en los libros, sino en la tradición oral que va de generación en generación. Para aprender de toros, muchas veces hay que estar en silencio, escuchando a las grandes mentes taurinas, como los ganaderos, los toreros y algunos taurinos que ven más allá de lo que acontece durante dos horas en una plaza; gente que entiende los eternos minutos de silencio en el campo, donde se gesta la bravura, donde en las miles de vueltas al potrero el ganadero decide qué punta de vacas dedicar a un semental, donde la paciencia es la máxima virtud y la despaciosidad es la premisa número uno del toreo, tanto para el torero como para el toro.

Los Lozano tuvieron su primer contacto con el mundo del toro por ahí de los años 30 del siglo XX, cuando los hermanos Martín Alonso —abuelos de José Luis, Eduardo, Manolo y Pablo—, dedicados a las ovejas y a las mulas, adquirieron en sociedad la ganadería de Veragua, trabajándola durante nueve años, para luego venderla a otra familia ilustre del toreo: los Domecq, precisamente a Juan Pedro, a quien le entregaron la ganadería trasladándola en trashumancia de Toledo a Andalucía.

De los nietos de los hermanos Martín Alonso, fueron toreros de alternativa Pablo Lozano, a quien denominaban La muleta de Castilla, y Manolo, siendo novillero José Luis. La siguiente generación también le brindó a la tauromaquia un matador de toros: Fernando, hijo de Pablo, que en su momento abrió la Puerta Grande de Madrid; y como novillero, Luis Manuel, quien es hoy apoderado ni más ni menos que de El Juli.

La faceta de apoderados ha sido también muy importante para la consolidación de figuras del toreo en su época y de toreros históricos de gran trascendencia, como Palomo Linares, El Cordobés en su reaparición, José Mari Manzanares, Curro Romero, Ortega Cano, César Rincón, Fernando Lozano, Eugenio de Mora, Manuel Caballero, Pedro Capea, Sebastián Castella, El Juli, el mexicano Juan Pablo Sánchez, entre otros.

De la relación con “Palomo Linares” surge el segundo y definitivo contacto con la ganadería, al adquirir en 1967 toros y vacas de origen Graciliano y Galache, enriqueciendo el ganado en 1979 con toros y vacas de origen Núñez, ampliando la compra en 1982, cuando se cambió el hierro al actual de Alcurrucén.

La familia tiene tres ganaderías distribuidas en Extremadura y Andalucía en seis fincas, obteniendo también un gran valor ecológico en el territorio español al contar con miles de hectáreas destinadas a la conservación de cientos de especies en equilibrio natural.

Han sido empresarios en prácticamente todas las plazas de Castilla, La Mancha y Jaén, brillando en su paso por el toreo al regentear la plaza de Madrid durante 14 años consecutivos. También lo han hecho con éxito en Sudamérica.

Hoy toda la familia se dedica al toro: algunos a la ganadería, otros al apoderamiento y otros a la gestiones administrativas y empresariales. Todos discretos, todos funcionales y todos asumiendo la responsabilidad del orgullo de ser un Lozano dentro de un mundo complejo y fascinante como el del toro.

Para muestra este astado lidiado en Madrid el pasado jueves, bravo y noble, con clase, que le permitió a Juan del Álamo un triunfo memorable. Toda la grandeza de una familia se puede resumir en la forma de embestir de este gran toro de Alcurrucén.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financieroreproducido por voluntad del autor en Intelisport.

 

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