Por: Fernando Benito

Articulista invitado

 

Mucho se ha platicado recientemente si Tony Romo debe tomar el puesto de titular en la posición de mariscal de campo de los Vaqueros de Dallas, una vez que esté en condiciones de jugar tras recuperarse de la fractura por compresión que sufrió en una vértebra.

Para el dueño de los Cowboys, Jerry Jones no existe polémica en el asunto, pues para él Romo debe ser quién controle la ofensiva del equipo cuando este sano, sin embargo para la mayoría de los especialistas está decisión podría cambiar drásticamente el rumbo de una campaña que hasta ahora es de ensueño.

Nadie a estas alturas esperaba que Dallas fuera el líder de la División Este y mucho menos que tuviera récord de 5 victorias y una derrota; todo esto logrado sin su pasador titular y gracias al trabajo de la defensiva, pero sobre todo a las actuaciones regulares de un joven quarterback que desde el inicio asumió el compromiso y confrontó el reto que significaba estar al frente de una escuadra que tiene constantemente los reflectores encima.

Dak Prescott, el novato egresado de la Universidad de Mississippi State es el hombre sensación, que tiene a los aficionados de los Vaqueros soñando con la posibilidad de que esta campaña sea como la historia de la Cenicienta, un versátil jugador que con su entusiasmo ha contagiado a sus compañeros y que está convencido de que el equipo de la “Estrella Solitaria” cuenta con recursos para trascender.

Prescott ha sido el típico mariscal que trata de no hacer cosas de más, que cuida el ovoide e intenta no cometer errores, sin que esto quiera decir que en ocasiones no sea atrevido.

Por lo pronto sus 1486 yardas, 7 pases de touchdown y una intercepción son el reflejo de un desempeño sólido y sus triunfos sobre conjuntos como Washington, Cincinnati y Green Bay, hablan de que realmente los Vaqueros lucen completos con él y sin debilidades en la posición que es más importante, la de pasador.

Es por eso que a nuestra consideración no debería haber polémica en el caso Romo-Prescott, la situación es tan clara como el agua y ya lo han dicho algunos conocedores, si las cosas funcionan bien como están… para qué le mueves.

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