Los seguidores de Santos Laguna estamos como mirreyes cuando el padre adinerado pierde la fortuna, solo lamentando lo que se dejó de tener, y no trabajando con lo que se tiene.

Lo anterior implica un cambio de ideas y de conceptos. Lo comenté en unos escritos atrás: la transición de ser ricos a cuidar la despensa tenía que pasar factura, lógica pura.

Conocer las limitaciones, primero económicas como después futbolísticas, son conceptos que se deben considerar a la hora de ejercer una efusiva opinión sobre el equipo; lo económico es justificable; lo futbolístico nunca tendrá justificación, ya que se trata de jugadores profesionales; errores al cubrir zonas en jugadas a balón parado, penales tontos y pases erróneos a cinco metros de distancia sin duda que provocan criticas; es válido darles incluso una recordada de madre. Pero existen ideas que responsabilizan de esta situación a todos los integrantes de la institución llamada Club Santos Laguna, desde el utilero hasta la directiva, estacionándonos en Inteligencia Deportiva, apedreándole cada semana el camión. ¿Que mis afamados conceptos no se aplican cuando se avientan estas críticas? Aclaro: no tengo la verdad absoluta, nadie la tiene.

Lo económico, concepto principal que se debe considerar, trae la obligación de vender jugadores importantes, y el margen de error para las incorporaciones disminuye, haciendo muy complicado el armado de un equipo, quedando el trabajo de Inteligencia Deportiva en un ladrillo; hasta por probabilidad, los errores de este departamento eran inevitables; históricamente, sus contrataciones han sido muy buenas, le han armado varios equipos a los de Coapa; imaginen a Inteligencia Deportiva de Santos Laguna con el presupuesto que le asigna Sinergia a Tigres, triplicarían los dos miserables títulos que tienen los felinos en la época de Tuca.

Se necesita cambiar la visión de Santos Laguna sobre su poder económico y, por ende, sus objetivos futbolísticos bajan un escalón. Tiempo atrás, estar en liguilla era obligación; ahora, cuando se llegue será un objetivo plausible. La necesidad de aceptar que se está entrando en una nueva época nos haría bien a todos, incluyendo a la prensa, que para mí debe ser la primera en caminar, olvidando los viejos análisis, agarrados de tablas y argumentos, que solo aplican a equipos de poder económico considerable. Es hora de que la prensa realice un buen análisis de Santos Laguna: inteligente, sin clichés deportivos históricos, olvidándose de la televisión barata, adaptándose a la nueva etapa del club.

Existe una línea muy delgada entre periodismo de paladar negro; al que le importan las formas del “cómo se juega”, independientemente del resultado, cuando no se consigue, exponen los “por qué”, sin olvidar que es futbol, comprendiendo que están dentro del entretenimiento; y el periodismo reventador, ese al que le excita que el equipo pierda, justificándose al afirmar que no son porristas.

Cuando nos apoyamos en internet para ver algo diferente es porque la televisión te ofrece lo mismo, programas que se van haciendo obsoletos junto con sus panelistas. ¡Necesitamos que la prensa deportiva camine!

Twitter: @pera10

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