AL LARGUERO
Por: Alejandro Tovar Medina
Articulista invitado
Si fuéramos normales, ¿cómo seríamos? Todo porque uno de gente común, que va por las calles tirando penales a la incertidumbre, obligado a ejercer su papel en la película de su propia existencia, con disimulos de toda índole, con muchos relatos poliédricos con absoluta pérdida del pudor, termina por darse cuenta de que su realidad es una silueta dibujada en su sobrevivencia.
Por fortuna, aún hay detalles que endulzan el alma, aunque sea admirar alegrías a la distancia, como ver la máquina del alemán Hansi Flick (61) que arrasó el domingo 5-2 al Sevilla del argentino Matías Almeyda (53) con su Barça, que recién reeligió al abogado Joan Laporta (63) como su presidente. Flick no contó con Lamine Yamal (18) ni Ferrán Torres (26), pero sí con Dani Olmo (27) y sobre todo con el fenomenal Rafael Dias Belloli “Raphinha” (29), el feroz atacante brasileño que marcó tres goles. Todo excelente, menos los narradores hispanos que dijeron mil veces “Futbol Club Barcelona” como si no hubiese sinónimos (catalanes, culés, blaugranas, Barsa, etc.)
O tal vez el olvido de los homónimos, sinónimos, antónimos y parónimos viene como a ser una enfermedad de nuestro tiempo, sobre todo en las generosas redes, donde hay mucha gente interesada en bucear en los argumentos de la devaluada profesión del periodista, y hoy en día, cualquiera armado con una laptop lo es, con todo y sus dislates o sus mentiras vestidas de largo. Muchos escriben a renglón seguido o con solo mayúsculas, porque la ortografía no es su fuerte.
En un auditorio y con lectores que tienen heridas que no cierran, en este mundo donde cada cual arrastra sus propias pérdidas, donde no hay narraciones futuristas que sirvan de metáfora, y en casa no se cuenta con un equipo que cambie su rutina de perder y de asomar un rostro de marino nuevo en un viaje transatlántico, lo que va quedando es vivir el dilema entre realidad y ficción.
Está claro que la ficción siempre será necesaria en la vida, sobre todo si Santos Laguna está al final de la tabla y su arquero en cada partido parece acróbata de circo famoso volando de poste a poste. Los comunes ilusionados en sobrevivir sabemos que el futbol tiene la capacidad comprobada de dividir el género humano, pero este futbol santista ya juega con nuestro terror.
Uno tiene que agradecer que haya mayores que te recomiendan libros que enamoran, porque rozan la magia, y también sus anécdotas donde nos hablan de muchachos que los domingos solían vestirse de verde y blanco para convertirse en héroes. Como que esa playera mágica los transformaba, eran luz de futbol para temas oscuros en la memoria de hombres sin consuelo.
La desgracia es una desfigurada silueta de colores vivos. Se ríe de los laguneros comunes, esos que solamente sobreviven, esos que sueñan y no viven, esos que disfrutan lentamente de la intimidad del olvido, en un rincón lejano. Esos que se hermanan con el DT Tapia, que tiene las ideas pero no los jugadores para sus planes, y este juego exige calidad para tener la competencia. Sus extranjeros no marcan diferencia.
Al reemplazar el pensamiento por las emociones, se debe recurrir a mentalidades que nos enseñen, porque ahora todo es agobio. Ese puede ser el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) con sus palabras modelo: “Todos éramos humanos hasta que la raza nos desconectó, la religión nos separó, la política nos dividió y el dinero nos clasificó”. (Y el futbol nos estranguló).
X (Antes Twitter): @Tovar1TV
