- Soñaba ser campeón mundial
Una mañana fría en el corazón de San Luis recibió a la leyenda Julio César Chávez, llegó a la cita a charlar con El Mañana, su presencia atrajo las miradas de curiosos que se acercaron a saludar al campeón.
Hombre sencillo, claro y directo compartió pasajes de su trayectoria recordando sus primeros pasos en el deporte. De familia humilde, “fueron tiempos complicados, pero no moríamos de hambre”, recuerda.
Julio, ¿es cierto que viviste en un vagón de tren?
“Así es”.
¿Cuáles eran tus sueños de niño?
“Todos tenemos un sueño en la vida”… hace una pausa y prosigue, “mis hermanos Rofi y Rafael eran boxeadores, me ponía los guantes todos los días, y va tanto el cántaro al agua hasta que se revienta ¿no? Remata con acento culiche.
“Yo era futbolista, también jugaba beisbol; yo no entré al box por gusto, entré por necesidad. Si hacías bien las cosas en el deporte, podías vivir de él; déjame decirte, el boxeo no era mi prioridad”.
JC fue a unos juegos nacionales con Sinaloa en futbol, beisbol y box, ganando medallas en balompié y beis, perdió en box.
“Me robaron la pelea, entonces, de coraje dije voy a entrar al profesional. Mi mamá me dijo, ¡espérate cabrón!, tú tienes que estudiar, ya tenemos a tus hermanos mira como llegan todos golpeados, hinchados».
«No, ma, le dije, denme chance nomas 10 peleas sí pierdo pues me retiro y sigo estudiando” replicó el jovencito Julio César. “Bueno, ándale pues cabrón, me dijo mi mamá, para que quedes loco como tus hermanos”, cuenta Chavez con su risa contagiosa.
“Esa pelea llegó 14 años después, no fueron 10 peleas fueron 90 peleas invictas”.
¿Cómo se logra esta hazaña?
“Fue un proceso largo, hubo mucho sacrificio. La gente nada más ve las peleas, ve a uno ganar. Detrás hay un recorrido, hay una preparación, un sacrificio».
«Me levantaba a las cinco de la mañana para correr, no me desvelaba, no iba a fiestas, ni una cervecita, nada de nada, nada, nada, nada, esto es una disciplina y eso era para cada pelea, imagínate para cada pelea me preparaba dos meses y medio, imagínate la pasaba 8 meses en campamento para poder llegar en forma. Para llegar a ser campeón hay que tener disciplina y cumplir metas, correr si está lloviendo, si hay frio, hielo, era un sacrificio, creo que valió la pena, pero el sueño se hace realidad, yo soñaba con ser campeón del mundo”.
“Yo soñaba como todo joven en tener carros, mansiones, tener todo en la vida, así llegaron los campeonatos mundiales, luego, las tentaciones”.

¿Supiste sobrellevarlo?
“Al principio sí, los primeros años estaba enfocado en mi carrera, pero llegó un momento donde ya lo tenía todo, había logrado todo lo que soñaba, darle su casa a mi madre, incluso tener avión privado, millones, y todo lo logré. Cuando sentí que lo había logrado todo, llegó la curva. La droga, el alcohol, eso me llevó a perder mi primera pelea, me condujo a una destrucción».
«Pero no me arrepiento, porque Dios me dio otra oportunidad en mi vida, ayudar a mucha gente. Ahora tengo clínicas de adicciones. Podemos caer mil veces, pero esas mil nos podemos levantar. Yo recaí varias veces y llegó el día que Dios me dijo: Ya, cabrón: aliviánate o te vas a morir”.
¿Qué enseñanza te dejó el deporte?
“El deporte me ha dado una disciplina increíble. A mi edad todavía sigo entrenando todos los días. El deporte es un ejemplo de vida para todos los jóvenes que se alejen de las adicciones y las malas compañías, eso no lleva a nada bueno, solo te lleva a tres cosas: a la cárcel, al hospital y a la muerte. No hay otra».
«Gracias a Dios hoy puedo ayudar a mucha gente, mis hijos también cayeron en esto y ahora están sanos”.
¿Tú fama fue una carga para tus hijos?
“Para ellos, un obstáculo, también una ventana que le abrieron las puertas. Mis hijos no entraron por mí al boxeo, prácticamente lo tenían todo, pero también se fueron por el camino equivocado. Las personas que dicen ser tus amigos, el dinero, la fama, ahí es donde te vas a caer, pero te tienes que levantar. Ahora mis hijos están sanos y van a pelear en San Luis Potosí el 24 de enero, todos están invitados».
JC, el campeón se despidió, «invitando a los potosinos a la carrera 5k el 18 de enero a las 5 de la tarde” finalizó la leyenda.
*Publicada en en el diario El Mañana de San Luis Potosí. Reproducida por el autor en Intelisport.
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