LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

Ha llegado julio y con ello el calor y la intensa actividad taurina a lo largo y ancho de España. A dos días de la feria más famosa a nivel mundial, San Fermín, en Pamplona donde tres mexicanos verán actividad: Isaac Fonseca hoy martes en la tradicional novillada previa a los Sanfermines, Joselito Adame toreará el sábado 9 y Leo Valadez al día siguiente. La mejor de las suertes para ellos.

España es uno de los países que, desde mi punto de vista, mejor vive el verano. Vacacionar es un derecho y como cuenta con una gran clase media, la mayoría del país se toma por lo menos dos semanas en verano para salir, ya sea a una playa o al pueblo de sus orígenes. No pensemos que todo es aviones y hoteles. La vacación es de descanso, sol y familia.

Ante este fenómeno las grandes ciudades se transforman. Obvio no el 100 % de la gente sale, por lo que metrópolis como Madrid o Barcelona se convierten en una mezcla interesante de locales y turistas.

Madrid es uno de los mejores ejemplos. La temperatura sube a veces hasta niveles no gratos, pero en este principio de julio, aunque hace calor y estando unos días de descanso, es una ciudad maravillosa para caminar, comer, visitar museos y disfrutar de una tarde de toros en domingo.

Las Ventas no sólo es San Isidro, la temporada continúa semana a semana y se pueden vivir tardes muy interesantes como la que tuve oportunidad de disfrutar el domingo pasado. Cartel con tres toreros jóvenes de muy buen concepto ante seis torazos en presentación de la ganadería de José Enrique Fraile de Valdefresno. Hierro que en otras épocas era peleado por las figuras y como es natural, en las ganaderías, vive rachas de altibajos, pero tras lo visto el domingo pronto será de nuevo anunciada en las mejores fechas de las principales ferias.

Taurinamente hubo cosas muy interesantes, comenzando por la respetuosa y cariñosa ovación que la afición de Madrid le brindó a Gómez del Pilar antes de que saliera el primer toro.

David Galván, joven matador de toros gaditano de muy buen concepto, abrió plaza y vio a su primer toro ser devuelto por las protestas del 7. La eficiencia y efectividad de la punta de bueyes de “Florito” es un espectáculo en sí. Salió el primer sobrero de Montealto, hierro de la misma familia Fraile, un buen toro con el que Galván demostró su toreo de capa, mecido y con ritmo. El toro desarrolló clase y nobleza, Galván estructuró una faena de tandas con buen toreo por bajo por ambos lados y rematadas con soberbios pases de pecho. Buen toro y buen torero, la gente disfrutando y coreando cada muletazo. Con la oreja en la mano, se fue tras la espada para marrar y dejar ir el trofeo que había ganado con su toreo de capa. Agradeció una ovación en el tercio. Con el cuarto, un toro desclasado y violento, los del 7 estaban ya poseídos por un protagonismo vergonzoso, así como un comportamiento irrespetuoso y digno de poner como ejemplo de lo que “no hay que hacer en una plaza de toros”. Quizá sea el calor lo que los transforma en seres antitaurinos. Van en contra del toro y el torero. Tienen un solo concepto y todo lo que no quepa ahí no les cabe en la cabeza, eso sí tocada por sombreros de ala ancha, dignos de turistas en la feria de abril. Incluso existe un personaje de saco y corbata en los límites del tendido 6 y 7 que supongo sólo lo llevan a tocar las palmas de protesta, fuera de esos instantes en los que se pone de pie y asume su momento más importante del día, se sienta y parece ver el celular el resto de la faena.

Comento esto porque al ser una entrada de aproximadamente 4 ó 5 mil personas, se hacen más notorios y contagian al turista ocasional de países no taurinos y por momentos las palmas de protestas se confunden con vítores asiáticos. Curioso efecto.

En lo personal llevo años con la filosofía de disfrutar la tauromaquia, no me gustan los abusos, es mi deber señalarlos como comunicador taurino, pero básicamente al entrar a una plaza de toros mi alma y mi espíritu se nutren con la belleza del toro y el toreo.

Dicho esto, la tarde del domingo fue muy buena. El toledano Gómez del Pilar volvía a esta plaza tras la oreja y cornada recibidas en San Isidro. La gente con él y el hombre dispuesto a no dejar pasar la tarde. Dos actuaciones valerosas, sabe torear y conoce lo que gusta en esta plaza. Dos toros buenos le sirvieron para rozar la Puerta Grande de no ser por el manejo de la espada. A sus dos ejemplares los recibió a porta gayola para luego demostrar intención toda la tarde. Se pasa muy cerca los toros, pierde pocos pasos entre los pases y su entrega conecta con el tendido. Capacidad y hambre de ser. Saludó en el tercio tras su primero y al segundo le cortó una oreja pese a un pinchazo y como reconocimiento a su actitud toda la tarde.

Tercero y sexto correspondieron a Francisco José Espada. Su primero fue el peor del encierro y no hubo manera de lucir.

Con el sexto el matador demostró carácter para no dejarse sumir ante la intolerancia y falta de respeto de los antis del 7, que estaban intentando amotinarse en su soleado tendido. No descarto la teoría de los golpes de calor a estos personajes y de ahí su bizarro comportamiento.

Al toro le pudo, bravura seca y motor, ni clase ni ritmo en la embestida, sin embargo, Espada se zumbó al toro por los muslos con ambas manos y, poco a poco, los alterados se iban sentando y callando como muñequitos de pilas ya sin batería ante la contundencia de un hombre que se jugaba la vida ante un toro. Triunfó el toreo y callaron las voces antitaurinas. Su actuación con la espada le privó de cortar una oreja.

Madrid sea en San Isidro o en verano, siempre será Madrid.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.