Por: Rubén Romero

Articulista invitado

Después de casi dos años de abstinencia todo indica que las carreras de ruta y los maratones están de regreso, y muchos runners se están inscribiendo para participar en las diferentes distancias.

Sin embargo, para una parte de la comunidad fueron dos años de inactividad, que en muchos casos se tradujo en una reducción en el entrenamiento.

Es fácil caer en el entusiasmo de participar en una carrera y retomar tus rutinas de entrenamiento como lo realizabas antes de la cuarentena, pero, cuidado, dos años de descanso obligado pueden «cobrar un impuesto» a tu condición física.

Es posible que tu peso sea de unos kilos más al que tenías al inicio de la pandemia. Es lo primero a considerar.

¿Qué hacer ante esta circunstancia? Sencillo: Entrenar «de menos más» y vigilar el efecto del entrenamiento sobre tu organismo a muy corto plazo.

Una buena idea es llevar un diario de entrenamiento y registrar tus avances (o tus retrocesos) para aprender de ellos y para evitar ignorarlos. Estos son los síntomas que te conviene revisar día con día:

– Dolor muscular prolongado: El dolor muscular posterior a un entrenamiento no debe durar más de tres días. Más que eso ya es un aviso que debe atenderse.

– Disminución de tu respuesta inmunológica: Sufrir gripas y contagios frecuentes es un aviso de que tus defensas están bajas. Puede ser un aviso de exceso de entrenamiento.

– Aumento en lesiones menores: Las lesiones recurrentes son una señal de que algo anda mal. No se les debe restar importancia.

– Fatiga constante, irritabilidad y baja de energía: Esto puede indicar que le estás exigiendo demás a tu organismo.

– Aumento de la frecuencia cardíaca en estado de reposo: Este es uno de los indicadores más importantes, y al que se debe poner especial atención. El ejercicio bien dosificado debe reducir tu frecuencia cardíaca en estado de reposo, pero el exceso de ejercicio puede tener el efecto contrario. Esas variaciones no se perciben tan fácil. Revisa tu frecuencia cardíaca en reposo al menos tres veces por semana.

– Depresión o ansiedad: El ejercicio deber estimular tu buen estado de ánimo, pero el exceso puede provocar ansiedad y nerviosismo.

Recuerda que correr es salud y algo más… mejor calidad de vida.

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