AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

A partir de cierta edad hacemos como que no nos importan las cosas que más deseamos y es por ello que todo corazón viejo sienta que se desprende de aquello que amaba, así que los de otra generación cuando recibimos un regalo tecnológico, éste nos cambia la vida y nos sitúa en una especie de sueño juvenil tan lejano que no alcanzamos a dominar. Uno pensaba que Elsa Aguirre, Miroslava y Sofía Loren eran la perfección antes de conocer a Demi Rose y Kim Kardashian.

Esta nueva vida es así, con imágenes que revolotean en torno nuestro, con personajes de todo tipo, que antes solo paseaban en la imaginación y ahora son figuras reales pues el control de tv es como timón de viaje por muchos mundos. Primero, el coreano Sun es perseguido cual delincuente por el equipo de Raúl Jiménez que parece hombre biónico. Enfrente el City se da un festín y alegra el domingo de Guardiola, mientras Barcelona suda, sufre y empata de lágrima en Bilbao.

Sobran los eventos, falta la energía en un proceso post operatorio que alcanza a descubrir que la gente cercana solo es un puñado, no las decenas que uno suponía y mientras la tarde noche del sábado con el asado y la familia, confrontan a un joven de 38, Fernando Hernández que lleva al Santos a entrar en un purgatorio de más de cien minutos y al empate. Pero antes permitió violencia, protestas airadas, desprecios y manotazos, sin imponerse. Le espera una dura sanción. 

Santos es un equipo complejo. Almada prefiere a Ronaldo, ratón eléctrico, todo voluntad, encima del talentoso Cervantes, dupla ideal del artista Valdés, habilidoso y visionario pero desprovisto de compromiso cuando se trata de trabajar en recuperación y ellos son clave mientras Lozano vuelve a ser lo que era. Lo que embellece la portada verde, son Campos y Jordan, que dejaron de ser niños y sorprenden sus adelantos. Mosquera y Tesillo los sujetaron a patadas. 

Con un definidor, esta tropa debe estar con los privilegiados y ojalá pueda ser antes de que a su técnico le llegue un infarto, pues sufre más que Sara García con Pedro Infante, Víctor Manuel Mendoza y Abel Salazar en “Los tres García” aunque está claro que su mérito es grande, con plantel mínimo, a diferencia de Reynoso que inventa rotaciones y su cuadro campeón se enreda.

La tarde sabatina fue perfecta. El aparatito maravilla nos instaló en el corazón del Bronx para ver a los adorados Yankees revitalizados con la inclusión de Joey Gallo y Anthony Rizzo pero quien sorprende es el jovencito Andrew Velázquez que arrincona a Giovanny Urshela y Miguel Andújar, mientras el caballo Cole se ve valiente en la quinta con bases repletas y uno fuera. La tv nos dejó ver su concentración de cerca. Ponchó a dos con fuerza bruta de 95 millas. Un gran show.

El control de tv es tan simple como llamarada de ilusión o chispazo de imaginación. Es como el genio de la lámpara que ofrece maravillas en exceso, no tiene la cadencia que precisa en el balanceo de la existencia como las ideas de Neruda que se hacen eternas de tan ciertas y eso marca por las querencias inolvidables, ya que “Es tan corto el amor y tan largo el olvido”.

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