AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Para el Dr. Jorge Mario Galván, por su salud y corazón de hierro. 

En este tiempo de zombis que vivimos, observando en casa campañas políticas que están entre el odio y el mal, entre lo común, tradicional y ridículo, con una triste sensación de orfandad en el pecho, quizá por esos eternos afanes de sentirse culpable, el hombre del pueblo tiene qué sujetarse a algo, como vía de escape y de salvación de angustias. Por ello se esperanza con futbol.

Si lo hace con europeos, tiene que sufrir el vaivén del Barsa y el Madrid, porque pocos sufren por el Atlético de Simeone y todos sí temen al Sevilla. Otros festejan que Lukaku y Lautaro hayan encumbrado al Inter, como Agüero lo hizo con el Man City, como hay quienes rezan porque Mbappé se recupere y encumbra al PSG y todos, esperamos martes y miércoles para huirle a la rutina y meternos a la Champions. Hay que disfrutar, hoy no solo basta con no estar enfermos.

Es claro que la tristeza es causada por la inteligencia que tenemos los laguneros pero cuanto más entiendes cosas, más desearías no comprenderlas. Somos un pueblo al que la pandemia le puso un freno de mano. Por poco más de un año hemos visto a un jinete apocalíptico que va de ciudad en ciudad, repartiendo enfermedades para matar gente y enviarlas directas al infierno.

Entonces a los ya vacunados y a los que esperan su dosis, nos queda el camino del deporte para descontrolar a los fantasmas que nos rodean y claro, caemos en el futbol. Queremos habitar en los bolsillos de Almada para alentar a nuestros chicos, que ahora tienen las cargas encima, porque los sudamericanos del club, salvo los dos defensores, no están finos ni en su mejor forma.

Muñoz, Campos, Acevedo, Ocejo y Cervantes son pistones incansables y los más chicos están cada día mejor, preparándose para ser vendidos de acuerdo al estilo mercantil de su club. Almada sufre pero está claro que sus extranjeros no están a la altura de la exigencia, por las razones que cada cual tenga y no todo debe quedar en responsiva de los jóvenes. Hay un gran desequilibrio.

Santos es como el mole mexicano, cuyos ingredientes renuncian finalmente a su propia personalidad para convertirse en mole. Es decir, existe la voluntad pero es necesario instalarse en pie de lucha con mejor idea del juego y a Almada le sobran los heridos y los que vuelven de la guerra, cuando se necesita que todos vengan con su mejor base y dan triste sensación de miseria.

El domingo vimos a un par que está a punto de ganar millones: Larcamón y Almada. El Puebla es un grupo de nómadas valientes que vinieron a ofrecer el alma en pro de un mismo propósito. Contaron con la complicidad de un árbitro de segunda en primera (Yair Miranda) y cumplieron su plan. Nicolás logra un tercer sitio encima de clubes ricos y dotados, en base a ideas y arrojo.

Guillermo está listo como Nicolás a firmar contratos de grandes cifras en estos clubes u otros de mayor empaque y economía, lo han demostrado. Ahora solo queda aguardar si en tan pocos días Almada reencuentra a sus jugadores foráneos, aunque hay algunos como Jeraldino y Preciado que necesitan recordar que el tiempo se acorta, que la paciencia se acaba y que deben sobrevivir. 

Correo electrónico: arcadiotm@hotmail.com