Quisiera empezar refiriéndome al comentario de Don Adolfo Riverón. Aquí en La Laguna sabemos reconocer cuando un equipo nos supera, y en esta ocasión el León fue superior al Santos Laguna. El único problema fue que el arbitro no quiso marcar un penal. Sabemos de buena fuente que el abanderado y el mismo VAR le decían que la revisara, y nunca lo hizo. Incluso Brizio pidió disculpas por el error arbitral. Eso significaba el empate, y estoy seguro que los del Bajío lo hubieran defendido tanto como defendieron la ventaja. Por otra parte, le comento que el Santos Laguna no es un equipo en construcción, para nuestra desgracia es un negocio que una de sus entradas es la venta de jugadores.

Ojalá tuviéramos la esperanza de ver madurar con el equipo a Muñoz, a Campos, o a Games, Díaz y saber que, si ahora están dando la pelea, en dos o tres años aspirarán a ser campeones con el equipo, pero no es así, estos muchachos significan para el Grupo Orlegi unos muy buenos pesos. Mientras tanto, habrá que seguir produciendo. Por lo pronto en todas las selecciones, le comento, el equipo aporta 8 jugadores. Usted lo sabe bien, Don Adolfo: hay equipos que compran y otros que producen, lo que nos da gusto a los laguneros es ver que hoy, los dos laterales de la Selección Nacional, son laguneros: Jorge Sánchez y Gerardo Arteaga; en la Olímpica militan Uriel Antuna y Santi Muñoz; en la Sub 20 son cuatro los nominados, y así sígale para abajo con las demás selecciones menores. Una cosa si le digo: las instalaciones que tiene este equipo, donde fabrica tantos jugadores, me atrevo a decir que no hay algún otro equipo en México que las tenga. Ojalá y me equivoque: Santos Laguna está para ser competitivo. Lo del campeonato lo veo muy lejos. Le mando un abrazo y Dios mediante nos veremos para hablar de futbol enfrente de un cabrito y unas bien heladas. Invitamos a nuestro amigo Joaquin.

La Selección Nacional fue a Europa sólo por la comodidad de facilitar a los mexicanos que juegan allá el no hacer un viaje tan largo a América. Me queda claro que mucho tuvo que ver el covid-19, de tal suerte que, al no haber gente en los estadios, los dólares no iban a fluir. Por tanto, daba igual jugar de este lado del charco que del otro, así es que de esta manera sería mejor para los “europeos”.

Definitivamente había que juntar al plantel, no lo habían hecho desde noviembre 2020. El Tata Martino tenia que tratarlos, convivir, verlos jugar, su comportamiento, etc. De futbol, tendrían enfrente a dos selecciones que, en el papel, no ofrecerían grandes exigencias. En el primer partido, contra los galeses, no se le vio nada a los nuestros, de tal suerte que nos derrotaron. Las conclusiones: nada positivo, sólo el volver a jugar juntos. Llamaba la atención que México jugaría sin un centro delantero, para algunos innecesario, para otros indispensable. Lo cierto es que ya hay muchos equipos que juegan sin él. El segundo partido, contra los Ticos, vuelven los verdes a jugar sin un centro delantero, no porque el Tata no quiera, sino porque no tiene: Jiménez en recuperación de su fractura; Martín y Pulido, lesionados. El partido con un primer tiempo totalmente improductivo, no se veía por donde, hasta que al minuto 67 entraron Herrera y Pineda y la media cancha cambió rotundamente. Mucho más futbol se generó y, para demostrar que el centro delantero no hace falta, entre Lozano (partidazo) y Orbelín pusieron en jaque a la defensa Tica, a tal grado que el resultado se me hizo muy corto. Me vuelvo a convencer que los partidos se ganan en la media cancha.

Hasta la próxima. 

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