Este PATACHUECA va por Pepe. Lo recuerdo muy bien. Un tipo con una personalidad extraordinaria y sumamente atractivo, pero esto era solo parte de sus atributos. Una gran persona, su trato era agradable, educado y respetuoso, un tipo de muchos amigos siempre recordado por la Av. Morelos en su carro convertible, desparramando rostro. Un hombre muy recordado por sus platicas con Beto Román, pues Pepe lo proveía de pieles para su negocio. Gran vendedor, de buena plática y con quien entabló una gran amistad. Pues bien, ha muerto Pepe Berliavsky. Hace años marchó a Costa Rica y desde allá siempre recordaba a su amada Laguna. Empresario exitoso y lector de esta columna. Rosario, mi esposa, lo recuerda con tristeza por su partida. Siempre amable en sus visitas a la tienda y platicando con su padre, el Sr. Román. Descanse en paz Jose Berliavsky U.

Ahora déjenme recordar el partido y sobre todo los goles. ¡Tres golazos! Lo hago porque creo que los tres merecen la pena volver a disfrutarlos, aunque sea en una película que quedó grabada en la mente de alguien que verdaderamente disfruta del buen futbol. El primero, obra total del jovencito Santiago Muñoz, con gran quiebre se quita a dos defensores y sobre los que le salen a la marca saca un disparo fuera del alcance del arquero, el tercer gol del chamaco de 18 añitos en ete torneo. El segundo, una jugada de pizarrón, tiro libre a favor del Santos Laguna, por la banda derecha Gorriarán cobra sobre Otero, y éste larga un zapatazo con una comba impresionante, haciendo que el balón  se introduzca lamiendo el palo, a la izquierda de Malagón. ¡Pero el tercero! Para mí, el mejor de los tres. El pase que le pone Otero a Gorriarán es de antología, un balón filtrado para que sólo llegara el Chaparrito a empujarla, un gol de jugada futbolera, de esos que los villamelones no aprecian y, en su contra, celebran mucho mas un zapatazo. 

Tres cosas me gustan de este equipo lagunero. La primera: su entrega y disposición durante los 90 minutos; la segunda: la rapidez y el desdoble, Otero e Ibargüen por las bandas, y en el centro, dos chamaquitos: Muñoz y Ocejo, dos chiquillos que tienen un futuro enorme y muy prometedor; la tercera: sigo sosteniendo que los partidos se ganan en la media cancha. Tanto Cervantes, un joven calladito, sin reflectores y en un puesto poco lucidor, pero haciendo su trabajo al cien y, sobre todo, el uruguayo Gorriarán. ¡Qué partido dio Gorriarán! Para ponerse de pie. Defendió, atacó, robó balones en la media cancha, de las 13 faltas cometidas por el Necaxa, 6 se las cometieron a él. En fin, un gran partido del seleccionado uruguayo. El cuadro bajo del equipo sin mucho trabajo, cumplió, salvo el gravísimo error de Torres en el gol necaxista. Veremos hasta dónde llega Almada con sus muchachos. 

¡El clásico nacional! El sagrado alimento esperado por la prensa chilanga. A todos los programas les falta tiempo para hablar del ¡Clásico Nacional! Desde preguntas estúpidas hasta estadísticas rebuscadas y tontas. Jugarán dos equipos que, a mi juicio, no andan bien. Aunque el América vaya segundo, su futbol no gusta y sus jugadores no son de la calidad de otros años. Al Guadalajara, otrora campeonísimo, sólo le queda el recuerdo. Sin embargo, la mexicanidad del equipo lo mantiene como el mas popular de México, sobre todo con nuestros paisanos en EUA. “Un clásico es un clásico” (frase de López Gatell), y la calentura es la calentura (frase del mismo autor), así es que estaremos pendientes. 

Hasta la próxima. 

Twitter: @patachueca93