Ney Blanco de Oliveira en la Corte del Rey

Charlas con Héctor Huerta

Capítulo IV: La ciudad de Santos, su Comarca y el estadio “Urbano Caldeira”, su castillo.

HÉCTOR.- Esa anécdota del partido extra en una de las tantas giras del Santos nos deja una idea clara de que el reino de “Pelé” no tenía límite en este mundo. Pero, ¿cuáles eran su comarca y su castillo?

NEY.- Pudiéramos decir que el reino de “Pelé” es el orbe futbolero; la comarca es la ciudad de Santos, provincia de Sao Paulo, y el castillo es el estadio “Urbano Caldeira”, sede del Santos Futbol Club.

Pelé antes de ser ungido Rey

HÉCTOR.- ¿Por qué no divides? Háblanos primero de la comarca: de Santos, la ciudad donde asoma al mundo el Rey del Fútbol…

NEY.- Santos es una isla que está a 65 kilómetros de la capital del estado, Sao Paulo. Está conectada al continente por puentes de no más de medio kilómetro cada uno. Si decía anteriormente que la ciudad no estaba preparada para recibir el fenómeno “Pelé” es porque en Santos la población residente es de 500,000 habitantes de lunes a jueves, porque de viernes a domingo llegan un millón de paulistas (gentilicio de los nacidos en Sao Paulo) a pasar su fin de semana. Santos es el puerto de mayor importancia de América del Sur, debido a que la importancia se mide por el volumen de carga y descarga de los barcos. En el muelle de ocho kilómetros, Santos recibe cerca de 200 barcos al día, por lo que se hace necesario contratar trabajadores de otras ciudades.

HÉCTOR.- ¿Le gusta al santista recibir a un millón de personas los fines de semana?

NEY.- No. El santista es comunicativo, sencillo como todo aquel que nace frente al mar, pero le molesta esa población flotante, Cambia su ritmo de vida.

HÉCTOR.- ¿Cómo era la comarca, en lo futbolístico, al surgir “Pelé”?

NEY.- Ya habíamos dicho que Santos es una ciudad tranquila, situada en el trópico, que tiene durante casi todo el año temperaturas de 41 grados centígrados a la sombra. En lo futbolístico, Santos vivía un tórrido romance con el fútbol. Sin el Rey del Fútbol, el Santos había sido tres veces campeón estatal: 1935, 1955 y 1956. Nuestra ciudad tenía tres equipos de primera división: la Portuguesa, perteneciente a la colonia lusitana; el Jabaguara, de la colonia ibérica y el Santos, integrado por lo que sobraba. Cabe destacar que la selección brasileña casi siempre contaba con representantes de la ciudad de Santos. Hay que reconocer que a nivel estatal la ciudad sólo consiguió tres títulos (los del Santos) en la etapa previa al fenómeno “Pelé”. Ni Jabaguara ni Portuguesa ganaban títulos estatales, a pesar de que el Santos andaba por ahí peleando, en segundo, tercero, cuarto o quinto lugar contra los tradicionalmente grandes de la región (Palmeiras, Sao Paulo y Corinthians). Los que sí se vivían con intensidad eran los campeonatos domésticos, desde infantiles hasta reservas, donde nadie quería perder.

HÉCTOR.- ¿Todos los integrantes de la Corte fueron santistas?

NEY.- No. Sólo cinco y el más viejo de todos soy yo. Los otros cuatro: Gilmar Neves dos Santos, bicampeón brasileño en los mundiales de 1958 y 1962; Helio, que llegó del Jabaguara y que se relaciona en algún momento con “Pelé”; Paulo César de Araujo “Pagao”, y Nelson Vaz Feijó. Antes y después de Pelé hubieron muchos santistas, pero en el reinado sólo cinco fuimos oriundos de Santos. Digo que yo soy el más viejo porque pisé las instalaciones del Santos en 1946, con la edad de 11 años, para probarme con la infantil del equipo. El que pisó primero el estadio de toda la Corte fui yo. Dentro de la competencia doméstica santista, entre Jabaguara, Portuguesa y Santos, a niveles amateurs, juvenil, infantil y con otros equipos que conformaban los campeonatos santistas, se vivían torneos muy intensos e importantes. No había más que tres cosas factibles: trabajar, estudiar y jugar al fútbol. La “pacata” (tranquila) ciudad santista sólo sufría el inconveniente de viernes a domingo de recibir a los paulistas. En la vida cotidiana nadie pensaba en sl surgimiento del fenómeno “Pelé”; nadie soñaba con una aparición de esas dimensiones.

Gilmar. Arquero de la Corte

Digo que soy el más antiguo de la Corte ya que mi debut, circunstancial, fue cuando apenas tenía 15 años, o sea: en 1950. Dos años después fui contratado como prospecto por el Palmeiras, con el que gané el título en 1954; ahí jugué cinco campeonatos y en seguida pasé al Sao Paulo, con el cual también logré la corona estatal en la temporada 1957-58, y terminando regresé a mi pueblo para jugar otra vez con el Santos. Ahí me reincorporé a la Corte. Como en cualquier reinado, la Corte no se formó cuando llegó el Rey, sino que fue necesaria una elaboración previa. Ninguno de nosotros se imaginaba que iba a surgir un soberano con los alcances internacionales de “Pelé”. El patriarca del reino, “Lula”, ya estaba en el Santos, acomodando las piezas y puliendo la silla para cuando llegara el Rey…

(Mañana: concluye el por qué de Ney Blanco)

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