Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

“Nos robaron”: es la traducción del euskera al castellano, del título de esta entrega de La Fiesta está viva. El hurto se dio durante la feria de Bilbao; uno de los carteles más rematados de esta feria fue el del jueves 22 de agosto: Ponce, El Juli y Pablo Aguado, ante toros de Garcigrande. De las dos Figuras primeras, poco más hay que decir, escribir o largar, portentos de toreros, Figuras de época; Pablo Aguado es la atracción de esta temporada, y ha sido ya tema de estos párrafos. Pues resulta que por tremenda voltereta en Gijón, Aguado causó baja y se abrió un lugar de oro para la sustitución.

Por méritos en el ruedo, el hidrocálido Luis David obtuvo la sustitución al haber cortado dos orejas en su primera comparecencia en Bilbao. La designación no gustó ni a prensa especializada española ni a público.

La indiferencia con la que el público recibió a Luis David al bajarse de su camioneta para entrar a la plaza, presagiaba una tarde hostil, incluso antes de que saliera el toro. La corrida fue desarrollándose y salió el tercer toro. Una de las grandes virtudes de la tauromaquia es que el toro no reconoce nacionalidades, género, estatus ni nada, él reconoce la disposición del torero y su capacidad de imponerse con valor, para juntos crear la maravillosa danza entre la vida y la muerte, que es el toreo.

Una oreja tras faena de firmeza, ante un toro que si bien se movió, tuvo más poder que clase para embestir; Luis David le plantó cara y se jugó la vida con enorme disposición, pero sobre todo con la cabeza fría, no lo rebasó el momento, ni los alternantes ni la plaza. En este aspecto ha dado Luis David esta tarde una inmensa dimensión de lo que es y adónde puede llegar como torero.

Juli toreó al cuarto, Ponce al quinto y salió el sexto: un pedazo de toro que comenzó a embestir con el poder que innato trae un animal con ese volumen y trapío. Luis David pisó la arena para recibirlo ya con suavidad, entró en trance torero y le pegó cuatro o cinco lances de pasmoso ritmo y verdad, rematados con soberbia media verónica.

En este momento los comentaristas de televisión enmudecieron, sólo comentaron: “media verónica de Luis David”. En este punto me di cuenta que esto iba a trascender, me extraña, porque los considero grandes profesionales y conocedores, pero enmudecieron en gran parte de la narración, incluso por momentos hablando de otra cosa, que si el toro de Ponce, que si El Juli, etc.

Llevo muchos años en esto y me queda muy claro que el toreo es una guerra, desde su esencia misma, la puesta en escena para la creación artística entre un toro y un torero donde uno de los dos morirá; esta guerra es una guerra leal, limpia y con verdad absoluta.

La otra, la de los despachos, la prensa y los apoderados, es una guerra cruel, sin reglas y muchas veces sin honor ni justicia taurina.

Luis David ante el sexto estuvo cumbre, artista, templado e inteligente, cuajó al toro por naturales, haciendo el toreo puro y verdadero, a lo que la televisión comentaba las virtudes del toro, que si bien las tenía, fue Luis David quien las aprovechó y expuso, logrando una faena templada, con sustancia, calidad y con justa medida, rematada con soberbia estocada que de suyo valía una oreja, misma que tras mayoritaria petición otorgó el presidente Matías, que tiene fama y cara de ser muy duro. La petición, lejos de ceder, aumentó. Los ahí presentes y los que disfrutamos la faena por televisión, estamos convencidos de que era una faena de dos orejas y por ende de puerta grande en una de las ferias mas importantes del mundo, no cualquier puerta. Gran bronca al juez y dos vueltas al ruedo para Luis David, ante el público que dos horas antes era hostil y que estaba ya en su espuerta totalmente entregado.

Al día siguiente este mismo presidente no aplicó el mismo criterio, no quiero restar mérito alguno al gran triunfo de Paco Ureña al cortar cuatro orejas en una sola tarde, aunque no puedo dejar de decirlo: mucho pesó el nacionalismo, se vale, pero que nos quede claro que la semana pasada no sólo robaron a Luis David, le intentaron restar valía a la tauromaquia mexicana. Así lo veo y “tomo nota”, ya es hora de defender lo nuestro y a los nuestros.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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