Cal Ripken Jr, de los Baltimore Orioles fue un ejemplo a seguir en cualquier terreno, porque estableció el récord de 2,632 juegos seguidos.

Ni modo que no estuviera algún día con fiebre, con algún malestar estomacal, incluso con algún problema del tobillo, rodilla, hombro, etc., pero Ripken estuvo por muchos días, sin interrupción, apareciendo en el orden al bat.

Cuando Ripken rompió la marca anterior, que era de Lou Gehrig de 2,130 partidos seguidos, resultó todo un acontecimiento, el Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, estuvo en el estadio.

Cuando vemos la forma como dirigen hoy en día el beisbol, tenemos que llegar a la conclusión de que el récord de 2,632 partidos seguidos debe ser uno de los más difíciles de romper.

Se cuida tanto al pelotero hoy en día, que lo dejan a uno dudando si en realidad todos esos peloteros que salen de roster por algún problema físico están en situación grave.

Seguramente, muchos de ellos pudieran jugar. Anteriormente era común que el pelotero siguiera activo a pesar de alguna molestia, aprendía a actuar bajo esas condiciones; hoy es diferente. Cierto es que la temporada de la MLB es larga, exige mucho, y los clubes han optado por dar varios descansos hasta a los titulares más valiosos, porque sienten que así no solo los mantendrán en mejor condición física sino también serán más productivos.

Hay quien asegura que Ripken pudo haber dejado mejores números si hubiera tomado descansos.

Twitter: @hgcuadros

 

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