Después de la eliminación de los Vaqueros Laguna a cargo de los Sultanes de Monterrey en la primera fase de la ronda de postemporada, se acabó un año, desde mi punto de vista, positivo en la organización naranja a pesar de las críticas que recibió la escuadra lagunera después de que perdió la serie contra el primer lugar de la zona norte y serio, muy serio candidato a llevarse el título de la LMB.

La novedad en este 2016 en la institución de Vaqueros Laguna fue sin duda, la incorporación de nuevos socios, como lo fueron los hermanos Arellano Hernández, quienes tienen un cariño bárbaro por el beisbol, y agregaron a gente de su confianza para tomar puestos importantes dentro del club, tal fue el caso de David Cortés, que se desempeñó como gerente general del equipo lagunero y quien fue el único responsable de la llegada de los peloteros que formaron parte del equipo durante la temporada.

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En cuanto a ideas de logística, esta directiva llamó la atención desde antes que arrancara la campaña regular, pues se anunció que se quitarían las rejas que estorbaban la visibilidad del público y se agregarían butacas en la zona general entre otras cosas, que hicieron lucir mejor al estadio Revolución y mejoraron la experiencia del espectador al ir al beisbol.

Pero lo que tenemos que revisar principalmente es el manejo que le dieron en lo deportivo a la organización. El nuevo gerente tomó muy enserio la orden de los Arellano de convertir a este equipo “perdedor”, porque así es Laguna, no ha ganado nada, ni competía, en un equipo que luchara las posiciones de arriba en la zona norte, tener un récord ganador y llegar a la postemporada, que fue el objetivo principal desde siempre.

Y en lo que se preocuparon inicialmente en la institución fue mejorar el pitcheo, que desde hace 6 años y más le dolía tanto a la maquina naranja. Trajeron a un gran abridor como Dustin Crenshaw, que mostró tanta calidad que fue requerido desde Taiwán, a lo cual la directiva tenía que respetar la decisión del serpentinero, y desafortunadamente se fue. Trajeron a un asombroso Alejandro Astorga que fue también agradable ver, al joven Isaac Rodríguez que lamentablemente se equivocó y fue positivo en el dopaje por lo cual fue suspendido, pero que en su estancia con el equipo no le anotaron carrera. Llegó un sorprendente Mikel Cleto, que también mostró grandes hechuras y fue llamado por los Bravos de Atlanta en las Grandes Ligas, una oferta difícil de resistir y a lo cual, también la directiva tuvo que aceptar la decisión del jugador.

Hubo tan buen bullpen con Vaqueros, que la luz que mostró Tony Peña Jr. el año pasado fue opacada por este tipo de relevistas, a tal grado que Peña se incomodó y pidió su salida del equipo al no aceptar un nuevo rol que le ofrecieron en el staff de pitcheo, realmente, en lo personal, creo que ni hizo falta, pues en Saltillo también hizo de las suyas echándoles a perder algunos partidos.

En su momento la presencia de Esmailin Caridad y la incorporación también de Ryan Kelly parecían atractivas, sin embargo dejaron algunas dudas al final de la temporada.

En la rotación abridora se agregó a un hombre de mucha experiencia como lo es Walter Silva que terminó con récord de 6-4 y que dio muestra de su nivel en partidos cruciales, además llegó otro lanzador norteamericano, Jeremy Horst, que fue una gran pieza en la recta final y dejó sus números en 4-0 con 2.63 de efectividad, también se agregó Danny Gutiérrez que fue de los mejores abridores en los últimos partidos.

Total, se tuvo un staff de pitcheo que alcanzó la tercera mejor efectividad de manera colectiva en la Liga Mexicana de Beisbol con 3.61, solo por debajo de los Tigres de Quintana Roo y los Leones de Yucatán, algo realmente increíble para lo mostrado en el pasado con los Vaqueros. Aunque claro también hubo equivocaciones como siempre las hay en cualquier equipo, como Rubén Vicente, Jhon Lujan, Omar Espinoza, Mario Mendoza, etcétera, el punto es que Laguna mejoró su pitcheo y fue parte fundamental para llegar de manera directa a los playoffs.

El otro departamento, el de la ofensiva, fue el que para mí falló en el arranque de temporada y desafortunadamente al final, pues al mes de arrancar la campaña el equipo cayó en un pozo en cuanto a bateo enfrentando a los Leones y a los Tigres, y era poco el aporte de Iván Araujo, de Francisco Méndez, que incluso mencionó después que en ese momento sentía que no sabía jugar beisbol, Brian Hernández mostró muy poco con el bate, no se encontraba a ningún primer bate, no sirvieron Rubi Silva, ni R. Estrada, en fin muy poco en cuanto a la ofensiva. Eso fue lo malo en ese rubro, pero el acierto de la directiva está enseguida.

El que más lució sin duda fue Ricky Álvarez, que tuvo su mejor campaña en cuanto a cuadrangulares se refiere, fue sublíder de la liga con 24, líder en el equipo también de carreras producidas con 91, se ganó el cariño de la afición. Lo malo fue que por ejemplo en la serie de playoffs, se fue de 16-1. Hubo buenos refuerzos, como René Reyes que lamentablemente se lesionó y aunque intentó no pudo recuperarse al %100 y se notó contra Sultanes. Brad Snyder se encontraba bateando muy bien, por arriba de los 300 y desafortunadamente se fracturó la muñeca y dejo al equipo. Otra buena contratación y desafortunada pérdida fue la de Jonathan Jones, que fue un gran productor en los últimos juegos y tuvo una molestia que lo dejó fuera de la serie de postemporada.

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En general no nos podemos quejar, Vaqueros obtuvo su mejor récord en la historia de su organización, 63-50, fue competitivo, se mantuvo en los lugares medios de la zona norte siempre disputando su puesto de playoffs, y pasó de manera directa, dejando fuera a los Diablos y sus 33 años consecutivos de ir a la fiesta grande del beisbol, Laguna fue un equipo ganador, con buenos jugadores, un equipo que hace mucho tiempo no veíamos en la Comarca Lagunera.

Y claro, no le podemos quitar mérito a Daniel Fernández, que supo aprovechar a sus buenas piezas, y supo cómo acomodar a las no tan buenas, de manera que le brindó una serie de postemporada a la afición, y se mantuvo después de la labor de Mario Mendoza padre y Vicente Palacios al mando del equipo.

Fue un gran año para Vaqueros, y si se perdió la serie contra Sultanes fue porque simple y sencillamente Monterrey está a otro nivel, ese equipo pensó desde el principio en obtener el campeonato de la LMB no solo en pasar a la postemporada, tiene una ofensiva que da miedo comandada por Ramón Ríos y el líder de cuadrangulares Alex Valdés y un pitcheo impecable.

Ni modo Vaqueros, será para la próxima, el 2017, donde si llegamos, tendremos la certeza de que tenemos una directiva que quiere competir, y que nos dará buenas cuentas, y es momento de pensar en los jugadores que deben quedarse, como siento que son Ricky Álvarez, Rubén Sosa, Jeremy Horst, Walter Silva, Alejandro Astorga, y pensar en los que deben irse o lo que hay que afinar, como encontrar a un segunda base, que cómo se batallo en encontrarlo y nunca pasó.

Fue una buena temporada, y esperando que podamos decir lo mismo en el 2017, quedo de ustedes. Saludos.

Roberto Piña Ochoa

robertopinaochoa@gmail.com

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