Alberto Ruiz |@betoruizg

Los melodramas se han estado escribiendo alrededor de Santos Laguna, primero la que protagonizó Diego “Pulpo” González que tuvo muy diferentes capítulos hasta su final, seis meses después de que comenzara, y ahora la que recién arranca entre Agustín Marchesín y Boca Juniors.

Una vez más, un equipo argentino, acostumbrado a que lo traten en base a su prosapia, a su linaje para ser exactos. Vamos, es como sucedió en algunos países europeos tras la Primera Guerra Mundial, cuando la aristocracia dejó de tener poder sobre el pueblo, dejó de ser gobierno y comenzó a sentir como su valor se vino abajo. De pronto surgieron personajes que, a base de trabajo, escalaron posiciones y se hicieron de las cosas a las que pocos tenían acceso. No bastó solamente con el apellido para obtener lo deseado.

Así, Boca quiere negociar, como si el dinero fuera algo secundario. Con una estrategia mediática para presionar a Marche y tratar de tocarle el corazón; “Tú eres hincha de Boca”, “Tenés una foto de pibe con Navarro Montoya”, “Te seduce ser dirigido por Guille”, le tiraron al aire cada vez que tomó una llamada desde Buenos Aires.

Casi puedo imaginar a los dirigentes bosteros tratando de endulzarle el oído a los laguneros: “mirá que te doy algo de plata por la mitad del transfer, Marche se queda un año con nosotros y de ahí lo vendemos a Europa por cuando menos 12 millones, todos ganamos”, (léase con acento argentino).

Mientras tanto, en Santos Laguna siguen, hasta donde yo sé, sin recibir algo real y esto lo dio a conocer el propio Alejandro Irarragorri en su cuenta de Tuiter.

“La única oferta, no solicitada es absurda e inaceptable”, escribió el dirigente, además de que le dejó la entera responsabilidad de una posible negociación a su empleado al decir en ese mismo texto que: “la única manera en que una negociación no solicitada pueda darse es si el jugador tiene total voluntad de salir, y que Boca, por canales oficiales y no a través de declaraciones temerarias, ponga en la mesa la cantidad y términos de valor reales”. ¿Así o más claro?

Creo que cualquiera calificaría de ridícula una oferta de 1.5 millones de dólares pagados en cómodas mensualidades cuando el valor de la cláusula de rescisión ronda los 8 millones de verdes. Seguramente la novela continuará de distintas maneras y lamentablemente no le veo yo un final feliz, difícilmente Boca pagará lo pretendido y, cuando llegue el momento de extender el contrato del mejor arquero del continente, esto saldrá a la luz nuevamente y afectará las negociaciones.

Será interesante ver si en verdad las palabras de Irarragorri hacen eco en Daniel Angelici y reacciona como se debe actuar en el futbol de hoy en día, con dinero por delante y no solicitando crédito con base a su nombre. Se les hace agua la Boca por Marche, eso está claro.

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